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BRILLANTE PRESENTACIÓN DEL LIBRO “HISTORIA GENEALÓGICA DE LA CASA DE HÍJAR” EN LA REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE ZARAGOZA

Asistimos el pasado 18 de junio de 2019 a la presentación del libro titulado “Historia genealógica de la Casa de Híjar”, obra del escritor Pedro Moreno Meyerhoff, en el Palacio sede de la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza.

Portada del Libro

El acto tuvo lugar en el Salón de Tenientes, a partir de las 19.30 horas, presidido por el Teniente de Hermano Mayor de la RMCZ, Excmo. Sr. D. Luis Navarro y Elola, quien estuvo acompañado en la mesa presidencial por el Excmo.Sr. D. Alfonso Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart, Duque de Híjar y Conde de Aranda, y por el propio autor de la obra.
Asistieron, entre otros, los siguientes dignatarios de la corporación: Caballero Fiscal, M.I. Sr. D. José Alfonso de Arnedo y Areitio; Diputada Primera, Excma. Sra. Dña. Concepción de Valenzuela y Elorz, Marquesa Viuda de Huarte; Diputado Segundo, M.I. Sr. D. Fernando Ferraz y Español; Caballero Comisario, M.I. Sr. D. José María de Sancristóval y Zurita; Caballero Secretario, Ilmo. Sr. D. Enrique Caro y Valenzuela; Habilitador Primero, Excmo. Sr. D. José María de Arias y Sancristóval; Habilitador Tercero, Ilmo. Sr. D. Jaime Angulo y Sainz de Varanda.

Entre las numerosas personalidades asistentes pudo verse a: Duque de Aliaga, Excmo. Sr. D. Luis Martínez de Irujo y Hohenlohe-Langenburg; Marqués de Amposta, Ilmo. Sr. D. José María Ferraz Español; Conde de Isla, Excmo. Sr. D. Pedro de Sancristóval y de Múrua; Las principales autoridades militares asistentes al acto fueron las siguientes: Jefe de Movilidad Aérea del Mando Aéreo de Combate, GD. Excmo. Sr. D. Julián Roldán Martínez; Comandante Militar de Zaragoza y Teruel, y Director de la Academia General Militar, GB. Excmo. Sr. D. Carlos Jesús Melero Claudio; Jefe de la Brigada Aragón I, GB. Excmo. Sr. D. Javier Mur Lalaguna; Coronel Jefe del Regimiento Acorazado “Pavía” 4, Ilmo. Sr. D. Jorge Jaime Fernández Rincón; Teniente Coronel Jefe del Grupo de Caballería “Borbón” (del Regimiento de Caballería “España” nº 11) Don Javier Placer Santos.

El acto, como todos los que celebra la RMCZ, se inició con el descubrimiento del retrato del Rey Don Felipe VI, mientras todos los asistentes, puestos en pie, presentábamos nuestro respeto a Su Majestad.

El Teniente de Hermano Mayor, Luis Navarro y Elola, tomó la palabra y dijo lo siguiente: Es para mi un honor, como Teniente de Hermano Mayor de la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza, recibirles hoy en nuestro palacio para asistir a la presentación del libro, “Historia genealógica de la Casa de Híjar” los descendientes del Rey Don Jaime I el Conquistador, siglos XIII al XXI. 

Me acompañan en la mesa el Excmo. Sr. Duque de Híjar, y el Profesor Doctor, D. Pedro Moreno Meyerhoff, autor del estudio, de los que luego haré una breve presentación. Este acto cultural de nuestro Real Cuerpo se enmarca en los organizados con motivo del Segundo Centenario de la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza, 1819-2019.

Como muchos de ustedes ya saben, nuestra Real Maestranza de Caballería de Zaragoza hunde sus raíces en siglos de historia y, aunque este año cumplimos dos siglos de existencia como Maestranza, somos herederos de los Cofrades Nobles de San Jorge, de una de las instituciones con mayor solera del antiguo reino de Aragón, con cinco siglos de existencia jurídica vinculada a la Corona desde Fernando el Católico en 1505. Exactamente el día 24 del pasado mes de mayo conmemoramos el 514 aniversario y siete siglos de existencia fehaciente, de servicios de armas y de gloriosa historia.

Duque de Híjar, Teniente de Hermano Mayor, y autor del libro

A principios del siglo XIX, con motivo de la Guerra de la Independencia, la Cofradía de Caballeros de San Jorge desempeñó un papel fundamental en los Sitios de Zaragoza de 1808 y 1809. El 24 de mayo de 1808 se sublevó la ciudad de Zaragoza en defensa de la religión, el rey y la patria. Proclamaron a José Rebolledo de Palafox Capitán General del Ejército y del reino de Aragón. Palafox, que era hijo de los Marqueses de Lazán, y su familia había pertenecido durante generaciones a la Cofradía de Caballeros de San Jorge, utilizó el estamento nobiliar aragonés como clase dirigente en la batalla contra los franceses. El 24 de diciembre de 1808 organizó el Cuerpo de Caballería de los Almogávares formado por los Caballeros Infanzones de San Jorge.

Numerosos son los miembros de la Cofradía de San Jorge que participaron en los momentos más duros de Los Sitios protagonizando hechos heroicos en defensa de la ciudad y muriendo en los combates.

El Señor Rey Don Fernando VII, para premiar la lealtad de los caballeros aragoneses que particularmente se habían distinguido en la Guerra de la Independencia, se sirvió por Decreto de 1819 erigir en Real Maestranza de Caballería la Antiquísima Cofradía de San Jorge de Zaragoza. La familia de Don Alfonso Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart Artazcoz y Silva ha estado vinculada de forma secular con esta Real Maestranza y su antecesora la Cofradía de Nobles de San Jorge. En Don Alfonso confluyen, de manera directa y por los títulos nobiliarios que ostenta, al menos tres de las ocho históricas Casas grandes de Aragón: la Casa de los Duques de Hijar, linaje de Fernández de Hijar; la Casa de los Condes de Aranda, linaje de Ximenez de Urrea; y la Casa del Conde de Guimerá, linaje Castropinós Aragón.

Estos linajes de la alta nobleza medieval aragonesa y sus grandes Casas han pertenecido, casi de manera ininterrumpida, a la Cofradía de Nobles de San Jorge y a su sucesora la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza durante los últimos cinco siglos. Es pues realmente interesante y oportuno, en este año en el que conmemoramos el Bicentenario de la elevación de la Cofradía de Nobles de San Jorge a Real Maestranza de Caballería de Zaragoza, presentar este estudio genealógico de una de las grandes Casas de la nobleza aragonesa que durante siglos ha pertenecido a las citadas corporaciones.

Como decía al principio, y como perteneciente a este importante linaje aragonés, nos acompaña en la mesa el Excmo. Sr. D. Alfonso Martínez de Irujo Fitz-James Stuart Artazcoz y Silva, XVIII Duque de Híjar, XX Conde de Aranda, XX Conde de Palma del Río, tres veces Grande de España, XXV Conde de Ribadeo, XVIII Marqués de Orani y XIII Conde de Guimerá, y Caballero de esta Real Maestranza de Caballería de Zaragoza. Anteriormente ha sido XIX Duque de Aliaga, título que actualmente ostenta, como XX Duque, su hijo primogénito y heredero de este ilustre linaje, el Excmo. Sr. D. Luis Martínez de Irujo y Hohenlohe-Langenburg, también Caballero Maestrante de Zaragoza, que nos acompaña en este acto. Ha sido también XXI Marqués de Almenara, título que actualmente ostenta su hijo Javier como XXII Marqués.

Aspecto parcial del Salón de Tenientes

Don Alfonso es Licenciado en Ciencias Económicas; Máster en Dirección de Empresas; Fundador y Patrono del Instituto de la Empresa; Patrono de la Fundación Banco de Santander, y ha sido Decano Presidente de la Diputación y Consejo de la Grandeza de España, de 2010 a 2018.

También nos acompaña en la mesa Don Pedro Moreno Meyerhoff, que es Doctor en Derecho por la Universidad de Barcelona: Profesor de Derecho Procesal en las Universidades de Barcelona y Lérida; Historiador, genealogista, y pintor. Es Vicepresidente de la Institución Catalana de Genealogía y Heráldica; Académico Correspondiente de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía; Vocal de la Junta de Gobierno de la Societat Catalana de Genealogía, Heráldica, Sigilografía Vexilología i Nobiliaria; Miembro del Instituto Heráldico Genealógico Italiano; Miembro del Institut d’Estudis Nobiliaris; Colaborador del Diccionario Biográfico Español patrocinado por la Real Academia de la Historia; autor de numerosos estudios sobre historia, genealogía i nobiliaria; especializado en la Nobleza de la Corona de Aragón. Ha participado asimismo en numerosos congresos, nacionales e internacionales, y ha impartido conferencias y cursos sobre esta materia y especialidad.

La obra que hoy presentamos se estructura en torno a la descendencia directa del linaje Fernández de Híjar, surgido de un hijo del Rey Don Jaime I el Conquistador a lo largo de ocho siglos y veinticinco generaciones.

Ostentó primero el Señorío de Híjar desde 1268 y luego el Ducado del mismo nombre a partir de 1483 hasta nuestros días.

Como la mayoría de las grandes Casas de la Corona de Aragón y de la Monarquía Española, participó en los momentos clave de nuestra historia. Sus miembros alternaron el servicio directo a los reyes y a la sociedad, desempeñando puestos relevantes en la corte, en el ejército, en la política, en la diplomacia, en las artes, en la beneficencia, en el mecenazgo, y en los negocios.

Este linaje de sangre real aragonesa alcanzó su época de mayor esplendor a principios del siglo XIX, cuando llegó a reunir unos 45 títulos nobiliarios, 9 Grandezas de España, 58 Baronías jurisdiccionales, miles y miles de hectáreas, y alrededor de tres centenares de pueblos, villas, fortalezas y castillos, además de 156 Capellanías y Patronatos eclesiásticos, y un número de vasallos próximo a las cien mil personas.

Se trata de uno de los más importantes linajes de la Corona de Aragón y de la Monarquía Hispánica. La divisa de la Casa Ducal de Hijar es Gloria non moritur y así ha sido durante todos estos siglos.

Esperamos y deseamos que continúe con todo su esplendor en el futuro.

Autoridades militares asistentes

A continuación, el Teniente de Hermano Mayor, Excmo. Sr. D. Luis Navarro y Elola, cedió la palabra al Excmo. Sr. Duque de Híjar, que inició su intervención con las siguientes palabras: Mis primeras palabras han de ser necesariamente de agradecimiento a esta Real Maestranza de Caballería de Zaragoza, y a su Teniente y Junta de Gobierno, por haber tenido la amabilidad de acoger en nuestra sede corporativa la presentación del libro Historia genealógica de la Casa de Híjar, del que es autor el investigador Don Pedro Moreno Meyerhoff.

No me considero un erudito en los estudios históricos aunque si he tenido siempre un cierto interés por la historia, interés que se acrecienta como es lógico cuando esa historia es la de mi propia familia. Y es que soy de la opinión de que quienes poseemos algún título nobiliario tenemos una cierta obligación moral de conocer sus orígenes y los datos más relevantes de sus sucesiones y de las personas que los han ostentado, guardando siempre una especial consideración al concesionario del título, ya que sus mérito y circunstancias motivaron el otorgamiento del rey.

Confieso que en mi casa se habló siempre mucho de los Duques de Alba, y bastante menos de los Duques de Híjar. Mi bisabuelo, el Duque de Híjar, deseaba que no se juntasen definitivamente las dos casas mencionadas, sino que se separasen ambas cuando hubiera ocasión. El tenía una hija única, mi abuela, casada con el Duque de Alba, los cuales a su vez tenían también una hija única, mi madre, llamada a suceder en todos los títulos familiares, como así fue. En la siguiente generación, la mía, había más sucesores potenciales. Al nacer yo, ya existía la posibilidad de separación, y como mi bisabuelo aún vivía redactó un documento para que, cuando llegase el momento, sucediera yo en la Casa de Híjar, con los títulos a ella pertenecientes, para que siguiera en el futuro separada de la Casa de Alba. De esta manera sucedi en la Casa de Híjar, hace ya algunos años, y poniendo en ejecución ese deber moral de informarme de la mejor manera posible de la historia de un título, traté de obtener noticias de sus vicisitudes históricas.

Y en esa tarea me encontraba cuando apareció Pedro Moreno Meyerhoff, quien durante muchos años había investigado en los importantes fondos documentales del Archivo de la Casa Ducal de Híjar, que como ustedes saben se encuentra aquí, en Zaragoza, en el Archivo Histórico Provincial, y tenía preparado un documentado estudio genealógico sobre esta importante familia aragonesa.

Me ofreció el mecenazgo de la publicación de su obra, cosa que acepté encantado porque me pareció un deber moral respaldar la edición de un trabajo profundo y muy documentado sobre el Título de la Casa nobiliaria a la que hoy me honro en representar.

A través de sus páginas yo mismo he podido enterarme de muchas noticias que me eran desconocidas sobre la historia de mi Título. He descubierto a Duques de Híjar de los que apenas sabía el nombre pero que fueron importantes personajes de la historia de Aragón y de España; mecenas de las artes; protectores de las villas y lugares de su Señorío; fundadores de iglesias y patronatos; destacados políticos, incluso Director del Museo del Prado, circunstancia que quiero recordar expresamente ahora que estamos celebrando el Bicentenario de esa fundación.

Señaló, Alfonso Martínez de Irujo, que las grandes Casas nobiliarias aragonesas apenas han sido estudiadas, a diferencia de lo que sucede con muchos de los grandes linajes castellanos, que han tenido mejor suerte al haber encontrado cronistas que han sabido historiar sus grandes hechos y aportaciones.

A llenar este hueco, en lo que a la Casa de Híjar se refiere, a venido Pedro Moreno Meyerhoff con su libro Historia genealógica de la Casa de Híjar, que no solo es una documentada historia de esta familia, tan importante en el antiguo reino de Aragón, sino que al hilo de las biografías de cada uno de los Duques, ofrece numerosas, y hasta ahora desconocidas, noticias sobre aspectos relevantes de la historia aragonesa y de las villas y lugares sobre las que aquellos ejercieron su Señorío.

La Casa de Híjar desciende, como se ha dicho anteriormente, de Jaime I el Conquistador, Rey de Aragón, que toma este nombre por el Señorío de la Villa de Híjar, que le fue concedido por el monarca en 1268.

Don Juan Fernández de Híjar, VII Señor de Estadilla, fue creado Duque de Híjar por Fernando el Católico el 16 de abril de 1483, siendo el segundo Título Ducal existente en el reino de Aragón, donde el Título de Duque era poco frecuente a diferencia de lo que en esa misma época sucedía en Castilla, donde estaba algo más
difundido.También le había concedido los títulos de Duque de Lécera y Conde-Duque de Aliaga, pues Don Juan era uno de los Señores más relevantes del Reino de Aragón. En 1599 el II Duque de Híjar recibió la Grandeza de España de Primera Clase en reconocimiento a la importancia del linaje en la historia de Aragón.

Retrato de Jaime I el Conquistador

Al igual que sucedió con otras destacadas casas nobiliarias, los sucesivos Duques fueron casando con herederas de otras casas tituladas, lo que motivó una acumulación de títulos y patrimonios. Uno de ellos fue el de Conde de Aranda, también con Grandeza de España y que también se honra en poseer Don Alfonso. Durante aquellas primeras generaciones los duques residían habitualmente en el Palacio de Híjar y luego en Zaragoza, pero al recibir la Grandeza de España y con motivo de sucesivos enlaces matrimoniales, pasaron a fijar su residencia en Madrid.

No quiso, el actual Duque de Híjar, aburrirnos con la enumeración de los hechos y la historia de todos los Duques de Híjar, que están muy bien relatados por Pedro Moreno Meyerhoff, en este libro que se presentaba, pero sí que quiso referirse a dos de ellos que en su opinión merecen ser recordados. El primero es el IX Duque, Don Pedro de Silva Fernández de Híjar y Abarca de Bolea, quien a finales del siglo XVIII fue embajador en París y Presidente del Consejo de las Órdenes, y se le puede considerar como prototipo del Grande de España ilustrado, pues promovió obras públicas como la Acequia Real del Júcar; protegió artistas y escritores y compuso poemas y tragedias. Don Pedro fue sobrino y sucesor del famoso Conde de Aranda.

El segundo personaje de esta familia que quiso recordar Don Alfonso Martínez de Irujo, es Don José Rafael de Silva y Fernández de Híjar, XII Duque, que fue asimismo persona ilustrada, pues fue miembro de prestigiosas academias científicas y al mismo tiempo alcanzó altos empleos militares y palatinos, llegando a ser Sumillor de Corps y Caballero del Toisón de Oro. También fue representante de las Cortes cuando se restableció el Régimen Liberal tras la muerte de Fernando VII.
Como ustedes sabrán por la prensa, este año 2019 se conmemora el Bicentenario de la fundación del Museo del Prado, que tuvo su origen en las colecciones reales. Pues bien, en 1826, este Duque del que hablamos, fue nombrado Director del museo, que entonces se llamaba Museo de Pinturas y Esculturas, y que luego se ha llamado del Prado por estar situado en el paseo madrileño de ese nombre.

Los historiadores del museo han calificado de muy positiva la gestión del Duque de Híjar al frente de la institución pues estableció las normas de funcionamiento de las salas de restauración; acometió la catalogación de todas las obras que albergaba el museo y acrecentó los fondos de la pinacoteca adquiriendo para ésta importantes piezas de pintura y escultura.

Don Pedro I Fernández, I Señor de Híjar

Finalizó su intervención Don Alfonso con las siguientes palabras: Quiero destacar de modo muy especial que este año 2019 se conmemoran varios centenarios de actividades en las que han estado directamente implicados los Señores y Duques de Híjar. En 1319 el de la concesión del título de Colegiata a la Iglesia de Santa María, de esta villa, que fue del Patronato Ducal; en 1519 el de la institución de la Semana Santa Hijarana, y en 1819 el de la fundación del Museo del Prado. Son efemérides cada una de ellas digna de ser celebrada por separado y que por circunstancias de la historia han venido a coincidir en sus respectivos centenarios.

Pero no voy a cansarles más porque en este magnífico libro sobre los Duques de Híjar, su autor Pedro Moreno Meyerhoff nos ofrece infinidad de datos del mayor interés, en muchos casos relacionados, como antes les decía, con importantes aspectos de la historia de Aragón de España. Se ha dicho anteriormente pero lo repito, Pedro Moreno Meyerhoff es doctor en Derecho, profesor universitario, historiador y genealogista. Pertenece a varias corporaciones académicas y es autor de numerosos y bien documentados estudios históricos y genealógicos, especialmente en el ámbito de la Corona de Aragón en el que está reconocido como un eminente especialista.

Como decía al principio, durante muchos años investigó en los fondos del Archivo Ducal de Híjar y fruto de estas investigaciones es el libro Historia genealógica de la Casa de Híjar que hoy presentamos. Muchas gracias pues al autor de esta obra, a esta Real Maestranza de Caballería, a su Teniente de Hermano Mayor, Don Luis Navarro, y a todos ustedes por su asistencia.

A continuación intervino Pedro Moreno Meyerhoff, y estas fueron sus primeras palabras: Quiero agradecer en primer lugar la invitación y las amables palabras de presentación de Don Luis Navarro, Teniente de Hermano Mayor de esta Real Maestranza de Caballería de Zaragoza por organizar la presentación del libro en esta histórica sede, y me atrevería a decir que éste es también, en cierto modo, el lugar ideal o natural para celebrar la aparición de mi trabajo, junto con el vecino Palacio de Huarte, sede del Archivo Histórico Provincial de Zaragoza, donde está albergado ese inmenso tesoro documental que ha constituido la fuente primordial de mi trabajo.

Y mi especial agradecimiento al Duque de Híjar, por sus palabras y también por su generosidad, que ha hecho posible que se materialice la edición de este libro. No sería completo mi reconocimiento sin mencionar aquí a mi gran amigo, el Conde de los Acevedos, hoy ausente, cuyo buen hacer ha propiciado el feliz encuentro entre el Duque de Híjar y quien les habla.

Sepulcro de Don Pedro III Fernández de Híjar IV Señor de Híjar

Señaló Pedro Moreno Meyerhoff que, en la inmensa mayoría de las investigaciones sobre antiguos linajes nobiliarios, su origen suele ser el principal obstaculo con el que se encuentran los investigadores, bien porque este origen es desconocido y la investigación gira en torno a hipótesis y suposiciones, o bién porque queda difuminado u oscurecido por la leyenda, embellecido muchas veces, pero desde luego sin asomo o atisbo de realidad.

Este no es, sin embargo, el caso de la Casa de Híjar. Aquí nos encontramos, y ya se ha dicho, con un origen indubitado, que es su procedencia regia. La procedencia Real de alguna, muy pocas, casas nobiliarias, españolas y europeas, constituye sin duda una singularidad. Escasas son las que pueden enorgullecerse de este especial origen. Además de Híjar, podríamos citar entre las más conocidas, las Casas de Medinaceli y la de Villahermosa.

El fundador de este linaje, como ustedes saben, era un hijo del Rey Jaime I el Conquistador, que no solo lo era de territorios sino también de damas. Estuvo casado dos veces, la primera con Leonor de Castilla y la segunda con Violante de Hungría. Tuvo un hijo con la primera y ocho con la segunda. Quedó por lo tanto garantizada la sucesión a la Corona. Al morir Violante, tuvo el rey amores con distintas damas. La primera de ellas fue Teresa Gil de Vidaurre, y con ella tuvo a Jaime, que fue el I Señor de Jérica, y Pedro, que fue el I Señor de Ayerbe.

De sus relaciones amorosas con Blanca de Antillón tuvo a Fernan Sánchez, Señor de Castro, y finalmente llegamos al último amor del rey, al menos conocido, que fue Berenguela Fernández, con la que tuvo al primer protagonista de nuestra historia, Pedro Fernández, que fue creado I Señor de Híjar, como se ha dicho igualmente, en 1268.

Sepulcro de Doña Isabel de Castro

Hay que señalar que los linajes de Ayerbe y Jérica acabaron al cabo de tres generaciones, y que el de Castro se unió a la Casa de Híjar a través del gran linaje catalán de los Pinós, llamándose luego Castropinós. La Casa de Híjar constituye así, históricamente, la primera Casa de Aragón, por su origen, por su antigüedad y por la importancia de sus aportaciones señoriales y patrimoniales.

Continuó Pedro Moreno diciendo lo siguiente: Testimonio de lo que afirmo es un documento de 1823, un documento ya tardío, que encontré en el archivo ducal y que contrasté en el Archivo de la Corona de Aragón, que dá relación de las casas tituladas de Aragón, con sus respectivos apoderados y posesiones, y sitúa al entonces Duque de Híjar como el primer propietario de Aragón, con una renta anual de 496.000 reales, seguido muy de lejos por el Conde de Fuentes con 39 lugares y una renta notablemente inferior.

Me gustaría destacar algunos aspectos puntuales relativos al linaje y a alguno de sus titulares.

Aspectos que he tratado en el libro con mucha mayor extensión y que aquí solamente voy a enumerar.

La extensa nómina que se distribuye a lo largo de ocho siglos supone 8 titulares que fueron Señores de Híjar o Barones de Híjar como también se les cita, y 18 Duques, entre los cuales se cuentan 5 titulares femeninas, 26 titulares en definitiva desde el 20 de abril de 1268 hasta hoy. La Casa, por tanto, acaba de cumplir sus primeros 750 años.

Señaló Pedro Moreno que muchos de sus miembros brillaron con luz propia, y quiso destacar entre ellos la figura del ilustrado Don Pedro de Alcántara de Silva Abarca de Bolea, IX Duque de Híjar, que fue socio de la Real Academia de Ciencias de Sevilla y de la Real Sociedad Vascongada, Consejero de Estado y Presidente del Real Consejo de Órdenes, en cuya sede pronunció todos los discursos, menos uno en que se encontraba enfermo, de inicio de año, desde 1791 hasta 1803.

Unos discursos realmente enjundiosos y muy trabajados, de los que se han encontrado las notas y los detalles de su confección. Es precisamente este personaje el que aparece en la portada del libro.

También su hijo, Don Agustín de Silva y Palafox, X Duque de Híjar, tuvo una brillante biografía. A los quince años ya destacaba, particularmente en matemáticas, fue un notable políglota; Vocal de la primera Junta de la Diputación de la Grandeza y autor de su primer reglamento interno; Socio de la Real Sociedad Económica de Amigos del País; Académico de Honor de la Real de San Luis, en esta ciudad; Miembro de la Real Academia Española o de la Junta del Banco Nacional de San Carlos, de Cantabria, entre otros muchos cargos que tuvo. Fue Presidente también del primer Estudio Físico-químico, que tuvo su sede en el Palacio Real, además de escritor y dramaturgo más que aficionado.

Retrato del II Duque de Híjar

Fue este duque, siguió diciendo Moreno Meyerhoff, quien sufrió, por decreto de Napoleón en 1808, junto a los demás pesos pesados de la nobleza española, los Duques de Medinaceli, Osuna, Fernán Núñez, los Marqueses de Santacruz y los Condes de Altamira, en los que había fijado el ojo Napoleón, la confiscación de su extenso patrimonio y el saqueo de su palacio madrileño entre cuyos bienes se perdieron muchas cosas y una gran parte significativa del archivo, que nunca llegaría a recuperarse.

También quiso destacar la figura del hermano de éste, XII Duque, que se ha mencionado, y que fue un personaje realmente extraordinario y de vida longeva, que además de destacar como se acaba de señalar como Director del Museo del Prado, siendo probablemente uno de sus mejores directores, fue Académico de Ciencias Naturales en Madrid, y de la Real de Bellas Artes de San Fernando. Un hombre realmente con muchos intereses, muy completo y extraordinariamente dedicado a sus funciones.

Los Señores de Híjar habitaron, como ustedes saben, durante tres siglos, con algunas intermitencias, en el Castillo de Híjar, donde nacieron, se casaron, murieron y se enterraron muchos de sus miembros. Ya en los inicios del siglo XVI compraron una gran casa en la calle Cuchillería, de Zaragoza, que alternaron al siglo siguiente con otra en el Coso, que formaba esquina con la calle Santa Catalina y que provenía de la sucesión del I Conde de Guimerá.

Después de numerosas residencias temporales en la Villa y Corte, el IX Duque Don Pedro de Alcántara, compró en 1775 un conjunto de casas, que en aquel momento estaban en bastante mal estado, que pertenecían al Marqués de Balbases, en la Carrera de San Jerónimo, precisamente donde hoy se encuentra la ampliación del Congreso de los Diputados.

Palacio de los Duques de Híjar (izda) Carrera de San Jerónimo

Este conjunto de casas se fue transformando en un lujoso palacio del que quedan muchos testimonios literarios y que contaba con un notable teatro y con cuatro amplísimos salones, de los cuales uno estaba dedicado a exhibir una espléndida y celebrada colección de doce tapices del siglo XVI que provenían de la sucesión de la Casa de Pinós, en Cataluña, bordados en seda, oro y plata, que representaban el milagro de San Esteban. Curiosamente, después de la dispersión patrimonial, a mediados y finales del siglo XIX, dos de estos espléndidos tapices, se encuentran en el Museo Metropolitano de Arte, de Nueva York. Hay otro, al menos, localizado en el Museo Chileno de Arte Precolombino, los demás están actualmente perdidos.

Igualmente albergaba el palacio madrileño la colección de trajes que llevaban los reyes el día 6 de enero, por un antiguo privilegio, y que aparece ya como una curiosidad digna de mención en la primera guía turística de Madrid, que se editó en París en 1853, que ya destacaba precisamente estos dos asuntos.

El prestigio y el poder de la Casa de Híjar fueron la consecuencia de un largo y gradual proceso de acumulación señorial y patrimonial que conllevó igualmente la incorporación de centenares de linajes cuya jefatura fue recayendo en aquellos que ostentaron la titularidad de la Casa. Este patrimonio estaba extendido por una gran parte del territorio peninsular pero también en Italia, especialmente en Cerdeña, en Francia y en Flandes.

He aquí otro pasaje de la presentación de Pedro Moreno Meyerhoff: Voy a exponer brevemente las seis aportaciones nobiliarias y patrimoniales más destacadas, en las que estoy precisamente trabajando actualmente con vistas si es posible de realizar la segunda parte de esta Historia genealógica de la Casa de Híjar, puesto que todas estas aportaciones están indisolublemente unidas a la Casa.

La primera aportación importante es el resultado del matrimonio que contrajo, en Belchite, Juan Francisco Fernández de Híjar, II Duque de Hijar, con la heredera catalana Francisca de Castro Pinós Fenollet y Zurita, III Condesa de Vallfogona, Vizcondesa de Illa y de Canet, Baronesa de la Portella, de Milany, de Peramola y de un inacabable conjunto de Señoríos.

He de señalar como cuestión destacada que el Vizcondado de Illa será el título nobiliario más antiguo de la Casa de Híjar, ya que data de 1314, concedido por un rey de Mallorca. También lo serán los linajes incorporados a ella. El linaje probablemente más antiguo que se conserva en el archivo es el linaje Lluçá o la Portella. Los Señores de esta Baronía, que recibía por tradición la denominación de Principado, aparecen así en muchos documentos, como Príncipes de la Portella, cuya filiación conocida se adentra en el siglo X.

Muchos años después, siendo esta señora ya viuda, Doña Francisca de Castropinós, viuda del Duque de Híjar, heredó en ejecución de sentencia el Condado catalán de Guimerá y los Vizcondados de Evol y El Querforadat, junto con las baronías aragonesas de Fréscano, Vicién, Albero y Fraella. Estos Estados procedían de su pariente Don Gaspar de Galcerán y Castropinós, un notable ilustrado que ha despertado siempre mi simpatía y al que dediqué un estudio hace algún tiempo. Don Gaspar fue hijo de Felipe Galcerán de Castropinós, Vizconde de Evol, y de su segunda mujer y prima hermana, Ana de Aragón y Borja. Por tanto, el Conde era nieto del ilustre Martín de Gurrea y Aragón, IV Duque de Villahermosa, una personalidad que fue continua referencia para el Conde de Guimerá, cuyo título fue concedido por Felipe III en 1599. Llegó a ser Menino de la Reina Margarita de Austria y Diputado del Reino de Aragón. Pleiteó, sin éxito, por la sucesión del Ducado de Villahermosa, a pesar de que tenía muchas posibilidades para ello.

Casó con una prima suya, Isabel-Inés Eril y Semmenat, hija del I Conde de Eril. Fue todo un erudito, mecenas, historiador, coleccionista de antigüedades griegas y romanas, poseyó una de las mejores y más selectas bibliotecas de su tiempo, albergaba unos ocho mil volúmenes, que para la época era realmente extraordinario. Su colección de obras genealógicas y heráldicas era también proverbial. Era alguien a quien se le consultaba desde todos los puntos de España.

Asimismo reunió en su palacio de Zaragoza uno de los primeros gabinetes de curiosidades, donde se hallaban expuestos de manera heteróclita, a decir de algunos visitantes, desde un hipopótamo entero disecado, hasta cuadros, instrumentos musicales, esculturas, monedas antiguas, relojes y piezas de marfil. Escribió numerosas obras de contenido genealógico, sobre todo de su propia familia, y sobre todo acerca del origen de los Pinós. En la Biblioteca Nacional de Madrid, en la Real Academia de Historia y en la Biblioteca del Escorial se conservan algunos ejemplares procedentes de su biblioteca, lo mismo que sus obras manuscritas. Desgraciadamente en el Archivo Ducal no queda ningún resto de estos libros.

Juan Fco. Cristóbal F. de Híjar

Al morir el conde sin descendencia legítima, dejó como heredera universal de todos sus títulos y Señoríos y también de todas sus propiedades a su prima, en grado quinto, Francisca de Pinós, viuda del Duque de Híjar. Siguiendo con esta apasionante historia, continuó explicando Pedro Moreno que la segunda aportación importante al patrimonio de Híjar se debió a otro matrimonio. Lo contrajeron en Zaragoza la IV Duquesa de Híjar, Doña Isabel Margarita, con Don Rodrigo de Silva y Sarmiento de Villandrando, Conde de Ribadeo y Salinas, personaje inquieto y ambicioso, enemigo declarado del Conde-duque de Olivares, que fue General de la Caballería de Portugal y de Cataluña, y que es conocido sobre todo por la peripecia que cometió al conspirar contra Felipe IV, que acabó con su prestigio y finalmente con su vida, encarcelado en León. Con este matrimonio acabó la Baronía de los Fernández de Híjar, pasándose a apellidar Silva Fernández de Híjar. Se incrementó entonces el patrimonio con bienes de las actuales provincias de Lugo, Burgos, Álava y Logroño. Como Conde de Ribadeo, de apellido Villandrando, poseía la villa de Ribadeo en Lugo, la de Navia en Asturias, y el Castillo de Garcimuño en la actual provincia de Cuenca. Gozaban, además, los Señores el doble privilegio de que se les entregasen las vestiduras que los reyes de Castilla vestían el 6 de enero, y el de comer ese mismo día en público con el rey. La primera prerrogativa se cumplió de forma intermitente pero con bastante asiduidad hasta que acabó la monarquía en 1931. En cambio la de comer en público con los reyes fue algo que suspendió Felipe IV en un determinado momento, aludiendo que el rey no comía ese día con nadie.

Parte de esta espléndida colección, única en su género en Europa, se conservó hasta que las tropas de Napoleón asaltaron el Palacio de Híjar en Madrid y sustrajeron o destruyeron buena parte de ella. Hay que decir que esta merced, este privilegio, se reanudó luego en 1814. La tercera aportación importante a la Casa de Híjar fue el resultado de otro matrimonio, el que contrajeron en Madrid en 1689 la VI Duquesa de Híjar, Juana Petronila, con su pariente Don Fadrique de Silva Portugal y Portocarrero, IV Marqués de Orani, Barón de Mur en Cataluña y Barón de Sollana y de Monóver en Valencia, así como Señor de las villas de Peñalver y de Alhóndiga en Guadalajara.

Fadrique de Silva era propietario de un inmenso patrimonio en Cerdeña, que incluía veinte villas y dos puertos, integrado en unas curadurías que venían a ser una división regional equivalente a una provincia, y que le situaban como el tercer terrateniente en importancia después de los Marqueses de Quirra y los Duques de Mandas.

Doña Ana de Portugal y Borja fue favorecida en 1616 con el título de Marquesa de Orani. Era sobrina de San Francisco de Borja y mujer de Don Rodrigo de Silva y Mendoza, II Duque de Pastrana, hermano éste de un virrey, poeta, Don Diego y Silva de Mendoza, que fue Conde Consorte de Salina y Ribadeo, por lo tanto había un nexo importante de parentesco.

Arco erigido por el IX Duque de Híjar

La cuarta incorporación patrimonial fue el importante y rico Estado de Palma del Río, que se produjo esta vez por sentencia del Consejo de Castilla en 1761 y que otorgó la posesión del Condado de Palma del Río, con su Grandeza anexa, y de los títulos Marqués de Almenara, Montesclaros, y Castill de Vayuela, todos a favor de Don Pedro de Alcántara, IX Duque de Híjar, como pariente con mejor derecho del último Conde de Palma del Río, Don Joaquín de Portocarrero. El grueso de este Estado se encontraba en la provincia de Córdoba y distribuido en las de Jaén y Sevilla y es una casa que se inicia con la llegada a España del célebre genovés, prestigioso marino, Eginio Bocanegra, que fue llamado con urgencia por un apurado Alfonso XI y nombrado más tarde Almirante Mayor de Castilla, favorecido con innumerables mercedes, entre ellas el Señorío de Palma, con posesiones en Écija, en Alora, en Constantina, Etc.

El siguiente incremento patrimonial se va a producir por la muerte sin posteridad directa del célebre e ilustrado Don Pedro Pablo Abarca de Bolea Ximénez de Urrea, X Conde de Aranda, que como se ha dicho era un personaje realmente brillante, que ilumina una gran parte del siglo XVIII.

Embajador en Lisboa, en Varsovia y en París; Presidente del Consejo de Castilla y Primer Secretario de Estado, una figura semejante, digamos, a la de Primer Ministro, que fue sucedido por su sobrino carnal, el antes mencionado Pedro de Alcántara, IX Duque de Híjar, que entró en posesión de dos bloques patrimoniales importantísimos, por la línea paterna y por la línea materna, respectivamente, del Conde de Aranda. Por la línea paterna, por el lado de Urrea, Casa zaragozana , que como es sabido constituye una de las primeras en importancia cuyo origen se remonta a finales del siglo XI y que estuvo unida ya a la Casa de Híjar muy al principio, en época temprana, por diversos matrimonios, aportó unas grandes rentas en aquel momento, aunque algo fatigadas por el gasto enorme que le supuso al Conde de Aranda la embajada en París, esos 14 años que pasó en París dando fiestas y organizando una casa espléndida, en la que recibía a los reyes.

Por el lado de los Abarca de Bolea se remontaba, todo hay que decirlo sin demasiada convicción, a los míticos reyes de Sobrarbe, pero sin duda descendía de un viejo linaje oscense documentado desde mediados del siglo XIII con seguridad.

Recibieron los títulos de Duques de Almazán, y Marqueses de Torres, fundados en un patrimonio relativamente extenso pero disperso por toda la provincia de Huesca. Se sumaron, por matrimonio, las villas de Maella, Siétamo, con los lugares anejos y sucedieron igualmente, en 1652, en la Baronía de Gavin, que representaba la línea primogénita de una supuesta, mítica, Casa Real de Abarca.

Por la línea materna, el patrimonio del X Conde de Aranda estaba formado por los Marquesados de Villarán, Rupit; el Vizcondado de Lloch y las Baronías de Jova, Tarradell, Orcau y Santa Coloma de Farnes, así como por numerosas Heredades en toda Cataluña, con el enorme macizo del Monsteny, del que se extraía mucha riqueza forestal, además de un gran palacio y un centenar de casas en la ciudad condal.

El núcleo originario y con documentación más antigua encontrada procede de este Mayorazgo de Rupit, que es del siglo XI. También heredó la Casa de Híjar los derechos a la sucesión del título de Duque de Bournonville y a una renta perpetua de 1500 doblones de oro sobre los azogues de Nueva España, en el que sucederá el X Duque de Híjar después de un complejo proceso judicial con los Príncipes de Ursel en Flandes.

XII Duque de Híjar

El último aporte patrimonial a la Casa de Híjar lo constituye la Casa de Salvatierra y sus agregadas. Cuando el XII Duque de Híjar, Don José Rafael, contrae matrimonio en Madrid, en 1801, con Doña Juana Nepomuceno Fernández de Córdoba y Villarreal, dos veces Grande de España; Condesa de Salvatierra, Marquesa de Sobroso, de Ciadoncha, de Valle, de Loriana, de la Puebla de Obando, de Jódar, de Villora, de Valero, a la que más tarde se unirán los títulos de Marqués de San Vicente del Barco y de Fuentehoyuelo.

La procedencia de esta Casa es muy dispar. Existe primero una aportación importantísima del Reino de Galicia que corresponde al linaje Sarmiento, Adelantados Mayores de Galicia por el Condado de Salvatierra y por el Marquesado de Sobroso. Otro extenso patrimonio pertenecía al Estado de San Vicente del Barco, distribuido fundamentalmente por las provincias de León, Burgos, Valladolid, Palencia, y Zamora.

La Casa de Salvatierra dio muchos personajes notables, y Pedro Moreno destacó tres de ellos. En primer lugar Doña María Agustina Sarmiento, que tuvo el privilegio de ser coprotagonista del cuadro por antonomasia de Las Meninas, de Velázquez, donde aparece a la derecha del cuadro ofreciendo a la Infanta Margarita un pequeño búcaro de tierra roja. Fue hija de Don Diego Sarmiento de Sotomayor, III Conde de Salvatierra, y de Juana Josefa de Isasi, II Condesa de Pie de Concha. Casó dos veces, una con el Conde de Barajas y otra con el Conde de Aguilar de Inestrillas sin lograr sucesión en ninguno de sus matrimonios.

En segundo lugar destacó la figura del abuelo de Doña María Agustina, Don Juan lópez de Isasi, y de Iriarte, un brillante humanista, Caballero de la Orden de Santiago, compañero de estudios del Conde-duque de Olivares, y I Conde de Pie de Concha, que mereció este Título por haber sido nombrado en 1630, año de Don Fernando Francisco, hijo natural de Felipe IV, y a la muerte de éste, en 1634, preceptor del malogrado Príncipe Baltasar Carlos.

El tercer personaje a destacar es Don García Sarmiento de Luna y Sotomayor, I Conde de Salvatierra, que fue verdaderamente un Virrey de Nueva España, de Perú. Falleció en Lima en 1759 y dejó una impronta importantísima.

Ya en la recta final de su presentación, Pedro Moreno Meyerhoff, dijo lo siguiente: Finalmente he de añadir que a mi investigación futura se debe también la de una línea de la Casa de Híjar que afincó en 1420 en Valencia. Era un hijo del IV Señor de Híjar y que perdura hasta nuestros días. Es la Casa de los Condes de Alcudia.

Y concluyó después de este breve resumen, a mi me parece siempre breve, tal vez prolijo en nombres y hechos de una buena parte de los avatares de la Casa de Híjar. No cabe duda de que la historia de las grandes Casas de la nobleza española es parte indisoluble de la historia de España, pues ésta nos explica, mal que les pese a algunos, adecuadamente sin su contribución cualitativa y más como ocurre con la Casa de Híjar cuya importancia se proyecta más allá de su ámbito de origen sin que este nunca quedará olvidado y más allá también de los territorios que conformaron la Corona de Aragón. Casa unida siempre a los destinos de la Monarquía Española.

Una obra como la que hoy se presenta ante ustedes es siempre una obra abierta. Una obra de investigación nunca se puede dar por cerrada, siempre podemos encontrar nuevos datos, siempre habrá otros investigadores que podrán hacer nuevas aportaciones y mejorar cuanto uno ha escrito, pero si se trata de una obra genealógica con más razón. Estamos en presencia de una obra viva, pues no deja de ser la historia de una familia, sin duda una familia singular, pero que crece y va avanzando en el tiempo. Mi intención con este trabajo ha sido en definitiva la de valorar y contribuir al conocimiento lo más exacto posible de la Casa Ducal de Híjar, documentando todos los hechos, pero al mismo tiempo tratando de orientar a los investigadores de esta historia para que puedan disponer de un instrumento útil en su trabajo. Espero haber logrado estos propósitos. Muchas gracias.

Terminó así la presentación del libro y aprovechamos la ocasión para hablar unos instantes con el autor del mismo.

Le hicimos algunas preguntas, que reflejamos aquí junto con sus respuestas:

XV Duque de Híjar

¿Qué ha supuesto para Ud. la presentación de esta obra, quizás el fin de un largo periplo de investigación? En primer lugar vaya mi doble agradecimiento, por un lado a la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza y a su Teniente de Hermano Mayor, por auspiciar la presentación de mi libro y en segundo lugar, por el mecenazgo y la generosidad del Excmo. Sr. Duque de Híjar. La presentación de esta obra viene a culminar la primera parte de un trabajo encaminado a dar a conocer uno de los primeros linajes nobiliarios de Aragón y de España.

¿Hay material suficiente como para pensar en una segunda parte? Desde luego. Estoy trabajando en la actualidad en la segunda parte de la misma, con la investigación de las Casas nobiliarias que fueron enlazando con la de Híjar a lo largo del tiempo. Piense que la materia del libro recién publicado cubre alrededor de un 25 por ciento de la totalidad de cuantos linajes y Títulos se integran en la Casa ducal.

¿Qué le ha parecido el marco de presentación de la obra en Zaragoza? Creo que la presentación no podía hacerse en mejor lugar pues la histórica sede de la Real Maestranza , que celebra sus doscientos años de existencia, viene a ser el lugar idóneo para una presentación de este tipo. Sin embargo, se hizo otra anterior de orden más académico en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza, donde está albergado el archivo ducal.

¿Se puede decir que el mundo de la nobleza es desconocido para el público en general? Si, lo es y su desconocimiento es grave pues la nobleza ha estado siempre en los fundamentos de la propia historia, en este caso de la Historia de Aragón, de su Corona y de España. Desconocer la labor de la nobleza es olvidar una parte fundamental de nuestra propia historia.

¿Qué aporta esta obra en el ámbito de las publicaciones sobre la nobleza? Mi intención al investigar y redactar esta obra ha sido la de llenar un vacío histórico y al mismo tiempo crear un instrumento útil para el historiador, para el investigador, ofreciéndole datos seguros y contrastados sobre un gran linaje que era poco o mal conocido. Mi deseo es que ésta pueda ser una obra de consulta y de referencia para futuros investigadores en materia de genealogía nobiliaria.

¿Hemos de acercarnos a su lectura con alguna predisposición o perspectiva especial? Creo que hay que dejarse llevar por la propia historia familiar, por los propios personajes que van apareciendo de forma cronológica y cuyas vidas están entreveradas con la gran historia de nuestro país. Cada titular, cada cónyuge, cada hijo o hija abre un abanico de interrogantes y de certezas, pues al margen de los datos fríos y precisos, cada uno tiene una historia personal que contar.

¿Diría Ud. que la nobleza, en general, goza de buena imagen, se conocen sus actuaciones y contribuciones en favor de la sociedad y en especial hacia los más desfavorecidos? Creo que la nobleza española es una institución desconocida. No me refiero aquí a aquellos – pocos – que por razones sociales aparecen en la prensa con frecuencia. Por ello, opino que la imagen corporativa del estamento nobiliario no es más que el reflejo de ese desconocimiento. Ello hace que la sociedad actual sólo tenga presentes ciertos tópicos. También creo que no se conoce su labor benéfica y su valiosa aportación cultural.

XVIII Duque de Híjar

No quisimos dejar pasar la oportunidad de hablar unos momentos con el Excmo. Sr. D. Alfonso Martínez de Irujo Fitz-James Stuart, XVIII Duque de Híjar, y nos acercamos a el para robarle unos minutos, los suficientes para formularle estas dos preguntas: ¿Qué significa para Ud. el alumbramiento, la publicación, de un libro como este, que trata tan extensamente de su Casa? Pues la verdad que un orgullo, porque es un libro muy bien hecho, muy estudiado y muy profundo sobre una de las Casas más importantes de Aragón y de toda España. Como he dicho antes en la presentación, de los linajes castellanos se ha sabido bastante, en cambio en Aragón no, por tanto que haya un libro de tal profundidad sobre un linaje y una Casa importante como es la de Híjar, me parece muy importante y, para mí personalmente que ostentó el Título, pues un orgullo. 

¿Es cierto que ha encontrado en el libro detalles que le eran desconocidos? Si, totalmente. Como se ha dicho antes, son 25 Señores de Híjar, aunque al VII lo hicieron Duque, y se extienden a lo largo de 750 años. Entonces, de esos 750 años sé algo, en mi casa se hablaba mucho de los Duques de Alba, del Conde de Olivares, del Conde de Verdi, pero de Híjar no tanto, y esto me permite a mí, aficionado a la historia, ir poco a poco, a través de esos 750 años, descubriendo muchas cosas que yo no sabía.

Pues hasta aquí, queridos lectores que nos siguen, llega nuestra crónica acerca de la brillante presentación del libro Historia genealógica de la Casa de Híjar, obra de Pedro Moreno Meyerhoff, en el histórico marco del Palacio sede de la RMCZ, a la que auguramos un gran éxito.

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