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CONFERENCIA “EL CAPITÁN MÉDICO FIDEL PAGÉS MIRAVE Y OTROS MÉDICOS MILITARES QUE MODERNIZARON LA MEDICINA ESPAÑOLA”

En la Sala Pilar Sinués del edificio Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, asistimos el pasado 27 de enero de 2023 a la conferencia titulada “EL CAPITÁN MÉDICO FIDEL PAGÉS Y OTROS MÉDICOS MILITARES QUE MODERNIZARON LA MEDICINA ESPAÑOLA”, impartida por el Coronel Médico, Luis Alfonso Arcarazo García.

La conferencia se desarrolló a partir de las 18.00 horas, y vino a suponer el complemento ideal y punto final de la exposición itinerante “FIDEL PAGÉS”, inaugurada el 5 de octubre, y abierta al público hasta el 28 de enero de 2023, en la sala de exposiciones temporales del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza.

Al inicio del acto, María Victoria Bordonaba Juste, Directora de Secretariado del Vicerrectorado de Cultura y Proyección Social, al que pertenece el Museo de Ciencias Naturales, hizo una breve introducción en la que presentó al ponente, Coronel Médico Luis Alfonso Arcarazo y agradeció la presencia del Delegado de Defensa en Aragón, Coronel Conrado José Cebollero Martínez, y del Decano de la Facultad de Medicina de UNIZAR, Francisco Javier Lanuza Giménez.

Resaltó la relevancia que tiene la figura de Fidel Pagés, oscense, nacido en 1886, ilustre descubridor de la anestesia epidural, que en su caso se utilizó para los traumatismos de los soldados y que en la actualidad es empleada por médicos y enfermeros en el día a día. Después de señalar que aparecen otros ilustres médicos militares junto a la figura de Fidel Pagés en esta conferencia, promovida por la Subdelegación de Defensa en Huesca y por la Universidad de Zaragoza, pasó la palabra al Decano de la Facultad de Medicina, Francisco Javier Lanuza, que dijo esto:

Inicios del acto. Mesa presidencial

Como Decano de la Facultad de Medicina es un honor hablar de uno de nuestros ilustres alumnos, médicos militares, aunque tenía que estar aquí el Doctor Javier Martínez, Profesor de Historia de la Ciencia, que podría hablar más y mejor que yo de ello.

Quiero expresar el agradecimiento de la Universidad de Zaragoza y de la Facultad de Medicina, a la Universidad de Huesca, con la que trabajamos desde hace muchísimos años, y con la que felizmente ha culminado la reciente creación de la Cátedra Fidel Pagés, lo que permite el que colaboremos en muchos proyectos de gran enjundia.
Cuando aún no había acuerdos, el Hospital Militar y el Ministerio de Defensa ya fueron muy generosos con la Facultad de Medicina, con esa vocación docente y de servicio a la sociedad, formando a nuestros estudiantes cuando no teníamos ni profesores. Por eso estoy muy contento de estar en esta mesa, para agradecer al Ministerio de Defensa su colaboración con esta Facultad.

María Victoria Bordonaba

Intervino brevemente el Delegado de Defensa en Aragón, Coronel Conrado José Cebollero, para decir lo siguiente: Quiero agradecer a todos ustedes su asistencia a esta conferencia, y a la Universidad de Zaragoza y a la Facultad de Medicina su colaboración en la difusión de la figura de Fidel Pagés y en tantas otras cosas que hacemos con el Ministerio de Defensa, juntos. En el fondo somos todos lo mismo, somos ciudadanos, somos españoles, y tanto militares como civiles, como médicos, como universitarios, somos la misma persona, y aquí tenemos la prueba fehaciente. Tenemos, lo primero una magnífica persona, con una profunda vocación militar, de médico y de historiador. De ese coctail explosivo, de estas tres vocaciones y una magnífica persona, el producto es su profunda sabiduría y estudios que ha desarrollado, a veces reconocidos. Enhorabuena Luis Alfonso por ese Primer Premio Fidel Pagés, que os concedió a tu esposa y a ti el Ministerio de Defensa.

Tomó la palabra el ponente, Coronel Médico Luis Alfonso Arcarazo, para decir en primer lugar que el Doctor Fidel Pagés Mirave pertenece a una serie de promociones de médicos militares que se vieron involucrados en todas aquellas guerras en las que estuvo España en la primera mitad del siglo XX.

Francisco Javier Lanuza

Eso, dijo, a estas promociones, les dio una cosa que normalmente no se tiene, que es una práctica quirúrgica y traumatológica tremenda, bien es verdad que en las peores circunstancias posibles, pero todo el mundo sabe que con las malditas guerras la ciencia avanza y la medicina también.

Fidel Pagés fue un hombre que se vio involucrado en todo aquello. Conoció a varios compañeros suyos que habían estado en la Guerra de Cuba y que le contaban el desastre sanitario que había sido lo de Cuba y Filipinas. Hay algunos, como Fidel Pagés o Bastos Ansart, los dos aragoneses, que idearon métodos que pasaron de la medicina militar a la medicina civil y que, prácticamente, llegaron hasta nuestros días. Posiblemente la Cura Española esté en desuso, pero la epidural desde luego no. Tienen otra particularidad estos médicos militares y es que nadie se acuerda de ellos. En cuanto murieron, y algunos en vida, dejaron de ser recordados.

Cuando se habla del Norte de África y del Protectorado de Marruecos, lo primero que viene a la cabeza es el Desastre de Annual, aquel desastre sin paliativos, que anula todo lo demás, cualquier otra consideración. Pero hay que decir que España, desde mediados del siglo XIX, venía trabajando en el norte de África, en aquellas posesiones más o menos legales o ilegales, que estaba ocupando, con una serie de prácticas que intentaban ser agradables para los rifeños, que de ninguna manera querían admitir el Protectorado.

Delegado de Defensa en Aragón

Se quería dar la mejor imagen posible utilizando la medicina y la sanidad porque ellos carecían de todo aquello. Ellos, prácticamente, no tenían medicina, no tenían asistencia sanitaria, y se quiso presentar la cara más amable de la civilización occidental. Hay una serie de médicos militares que son los que harán un trabajo importante allí. La mayoría eran médicos militares porque era más sencillo mandar forzoso a un oficial militar que convencer a un médico civil de que se fuera al norte de África, que no era agradable seguramente para nadie.

En este sentido, hay un Médico Mayor, entonces todavía no se habían adoptado los empleos militares actuales y el Médico Mayor era una especie de Comandante Médico, Felipe Óvilo Canales,

Coronel Médico (R) Luis A. Arcarazo

Él estuvo 10 años en Tánger, de 1886 a 1896, y fue el que ideó un sistema regeneracionista que luego se conoció como “diplomacia médica”, que consistía en poner cerca de las autoridades marroquíes, que también estaban allí, a un médico. Un médico, en principio, no es sospechoso pero es un espía, al tiempo que hace de asesor nos informa de lo que está pasando.

El primer médico consular fue otro médico militar, el Doctor García Belenguer, que en 1906, a la vista de lo que había allí, en el norte de Marruecos, ya propuso crear clínicas o dispensarios para moros pobres, porque veía a la gente enferma tirada por las calles, sin ningún tipo de asistencia. A él le siguió el Doctor Vilaplana, quien fue el primer Director del Dispensario Indígena en Larache, 19071913.

En 1912 es cuando España firma los famosos Convenios de París, por los que se crea el Protectorado Español. Se marcan bien cuales son las diferencias, cual es el lado francés y cual es el español. España, copiando la política de los franceses, sigue con esa estrategia de atracción. Ellos decían, “tiene que ser simpática y beneficiosa”. Ponían la sanidad pública por delante y aportaban una cosa que no había allí, higiene, sanidad, vacunas…y con eso presentaban una cara amable. Detrás de esto, lo que había era, fundamentalmente, la intención de mejorar las condiciones higiénicas de esta zona porque estamos teniendo una relación con España y con el norte de África muy fluida y lo menos que puede pasar es que nos traigan enfermedades que no queremos.

El Consejo de Ministros se hizo eco de aquellas solicitudes y ordenó al Delegado de Asuntos Indígenas la creación de dispensarios indígenas, cosa que no debía de ser nada fácil, sobre todo porque había que mandar forzoso allí algún médico. La verdad es que, en 20 años, solo se habían abierto dispensarios en Tetuán, Larache, Alcazarquivir y Arcila, y 18 consultorios más, repartidos por el territorio, lo cual no era gran cosa porque se trataba de un territorio gigante. Lo llevaban, la mayoría, médicos militares, también había médicos civiles, pero eran los menos, esa es la realidad, y ellos aportaban asistencia gratuita a los marroquíes.

Felipe Óvilo Canales

En esta estrategia, hay otro médico militar, también totalmente desconocido, el Médico 1º Francisco Moreno Sáenz, que fue el primer Director del Consultorio de Arcila, desde 1911 hasta el comienzo de la guerra en el 21, en que suponemos que aquello se cerraría.
Él, desde el primer momento, se tomó muy en serio su papel y se fue acercando a las autoridades, con la finalidad que decíamos antes, y enviaba continuamente informes al Consulado.

En uno de ellos decía, “que había utilizado el consultorio para atender al personal moro más distinguido de la localidad, y que sería gracias a los médicos que España conquistaría el país”. Él se iba acercando, por ejemplo, a un personaje que fue fundamental en toda aquella sublevación, Ahmed el Raisuni, que fue uno de los conspiradores más importantes. El Doctor Horneros siguió su trabajo en 1912, en Tetuán, y dijo “hay que abrir un consultorio, hay que abrir un centro, porque tenemos que acoger a una serie de moros que viven en la calle, que están todos con paludismo y tifoideas, y no tienen donde acogerse”.

Una vez que termina la Primera Guerra Mundial, la famosa pandemia de gripe afectó gravemente al norte de Marruecos, afectó de una manera tremenda, y eso se lo llevamos nosotros. Entonces, el Gobierno español decide crear una estructura sanitaria similar a la española y se crea la Junta Central de Sanidad, que en las ciudades estaba asumida por los interventores locales, pero que en las cábilas era el Capitán que mandaba la Compañía de Policía Indígena. Luego se crearon Escalones intermedios, servicios sanitarios de zona y las Juntas Locales que, seguramente, era lo más efectivo porque estaba formada por musulmanes, un hebreo siempre, y por varios militares y médicos militares, que era la forma de gestionar aquello razonablemente.
Continuó el Doctor Arcarazo diciendo lo siguiente: los médicos militares desempeñaron un papel fundamental, asistían a los soldados europeos, por supuesto, pero también atendían a los soldados de la zona, Policía Indígena, Majzén jalifiano, Mejaznías, Mehalas, las Harcas… que eran todos marroquíes. Hay un caso, que es el de José Salarrullana, que era de Zaragoza y estudió en esta Facultad, opositó a Sanidad Militar y en 1920 estaba destinado, como Teniente Médico, en una Compañía de Policía Indígena, que eran los que estaban metidos por el territorio, todo el día de un sitio para otro, en Caballería.

Teniente médico José Salarrullana

Él, cada vez que tenía una actuación, hacía un informe, un parte, y lo mandaba al Jefe de Sanidad, pero él conservó copias. Afortunadamente, su familia conservó estas copias y, en un momento determinado, me dejaron esa documentación. Así sabemos que, por ejemplo, el día 6 de mayo de 1920 lo llamaron al Duar de Tuasyna, y se encuentra con que el Caid Embareck Ben Mohamed, ha sufrido una caída de caballo, tiene una luxación de hombro izquierdo y fractura de clavícula. Unos días después lo llaman al Duar de Jotot, y allí se va a encontrar con Fátima Ben Lassen, pero esto ya era peor porque había recibido un disparo de un fusil Remington, monotiro, de gran eficacia. Él pone en su informe: “He realizado una cura corriente, con mecha yodada, láudano, cafeína, y aceite alcanforado”, y añadía: de pronóstico muy grave”. Con lo cual aquello tenía muy mala solución.

En los informes siguientes que manda Salarrullana dice, “está emporando la situación, cada día tenemos más tiroteos, cada día hay más enfrentamientos”. Y el día 14 de mayo dice, “ha habido un tiroteo importante entre la Policía Indígena y los rifeños. Hay cinco policías muertos, tres graves y uno menos grave, uno de los muertos ha recibido dos disparos de espindarga, uno en el tórax que le partió el corazón, y otro en el abdomen, con salida de paquete intestinal”. La espindarga es un fusil de avancarga, que lo siguen utilizando los marroquíes folclóricamente, que tiraba unas bolas de plomo tremendas.

Toda esta acción, supuestamente benéfica, se interrumpe con la guerra. En 1921 comienza de verdad la guerra y toda esta misión queda convertida en nada. Una vez que termina la guerra, en 1927, ojo que fue una guerra muy larga, se vuelve a los objetivos iniciales. Otra vez vamos a intentar con la medicina y con la sanidad convencer a esta gente de que no es tan malo que los europeos estemos aquí.

Hospital de los Dockers en Melilla

Entonces se hicieron varias campañas. Por ejemplo, en 1928, al año siguiente de terminar la guerra, una campaña antipalúdica, en una zona endémica de paludismo, y reorganizan la beneficencia municipal porque tenían tal cantidad de pobres en las poblaciones que había que hacer algo. El año 29 hay una campaña de vacunación antivenérea. Piensen que, como consecuencia de la guerra, fueron allí miles de soldados y las enfermedades venéreas fueron una cosa terrible.

Luego hay una cosa que llama la atención y es que en la Facultad de Medicina de Cádiz abrieron una escuela donde iban a formar auxiliares marroquíes en medicina. Les daban tres años de estudios y les daban un título con el que podían ejercer solo en la zona.

Nuevo Hospital Militar 1913

Claro, era mucho más fácil que un marroquí atendiese a sus compañeros, primero porque se entendía con ellos, y segundo porque sabía de sobras como tenía que moverse con ellos. Luego hubo una idea, que fue abrir en Tetuán un consultorio para mujeres. Si los marroquíes ya tenían problemas con los médicos accidentales, pues imagínense las mujeres. Entonces abren un consultorio en Tetuán, que lo va a llevar una médico española, y que además va a tener unas colaboradoras que son enfermeras musulmanas y españolas. Atienden a las mujeres, a los niños, vacunan, e incluso van a las casa a atender los partos.

Hay que decir que, cuando en 1921 comience la Guerra de África, la situación española es muy mala. Ha terminado la Primera Guerra Mundial, los contendientes han empezado otra vez a poner sus fábricas y sus campos en servicio y todo lo que les habíamos estado vendiendo, que era todo lo que se producía en España, hasta el punto que incluso había caristia aquí, ya no lo vendíamos. En el momento que dejaron de comprarnos, viene mucha gente al paro, y viene el hambre, y unos motines tremendos que tiene que reprimir el ejército, no las Fuerzas de Orden Público.

La cuestión es que es el momento en que el sindicalismo empieza a aumentar y el anarquismo. Esto, más o menos, durará hasta la dictadura de Primo de Rivera. Entre el año 18 y el 20 se considera el trienio bolchevista por la situación que había. Por otra parte el ejército español, que había sido derrotado hace unos cuantos años en Cuba y Filipinas, no había terminado de recuperarse, había todavía una moral muy baja. Por eso, cuando comienza la guerra en África, los oficiales no están con muchas ganas.

Reconocimiento médico de reclutas de caballería

Hay que decir que entre 1909, en que hubo aquello del Barranco del Lobo y hubo unos combates feroces, hasta 1919, hubo diez años de paz, porque España sobornaba a los cabecillas de las tribus y de los Duares para que tuvieran a las gentes, más o menos, tranquilas.

Heridos convalecientes en un hospital

Pero eso se había roto porque luego se descubrió que el dinero de los sobornos se lo estaban quedando los políticos locales y los coroneles de los Regimientos. Aumentó la prostitución y, desde luego, había un problema gravísimo de corrupción, con venta de material militar, incluso a los rifeños. Todo esto afectaba gravemente a los soldados españoles, porque estaban mal alimentados, mal armados y en muy malas condiciones.

Por otra parte, el gobierno era reacio a gastar dinero en una guerra colonial e invertía lo menos que podía, para evitarse problemas. Pero claro, había un núcleo importante de oficiales africanistas que sí que querían ir ocupando el territorio. Mas o menos, en 1919, Dámaso Berenguer es nombrado Alto Comisario y él inicia una política para dar un poco de ánimo a aquellos oficiales suyos y les permite empezar a, alrededor de Ceuta, ir ocupando el territorio de una forma muy discreta.

Alto Comisario Dámaso Berenguer

Pero el Comandante General de Melilla es el General Fernández Silvestre, que ha llegado, más o menos, a la vez que Dámaso Berenguer, y él tiene otra idea muy diferente. Estaba convencido de que había que actuar y lo que pasó es que actuó demasiado, se metió demasiado en el territorio, no desarmó a las cábilas que te nía a sus espaldas y la línea logística no la tenía garantizada.

General Fernández Silvestre

El resultado fue que se metieron en el territorio de los Beni Urriagel, que era la tribu de AbdelKrin, que ya llevaba un tiempo movilizando a sus compatriotas en contra de los españoles, y al final pues ya sabemos lo que pasó, el Desastre de Annual, con unas cifras de muertos y desaparecidos que nunca se han podido comprobar, pero hay autores que hablan de 8.000, 10.000 o 12.000, un desastre sin paliativos. Las noticias de aquel desastre llegan a la península y hay miles y miles de familias españolas pensando, ¿Qué hay de mi hijo, qué ha sido de mi hermano, que ha pasado con mi marido?.

Con este interrogante ponemos punto final a nuestra crónica sobre la conferencia en torno a la figura del médico militar Fidel Pagés, que fue todo un éxito.

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