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CONFERENCIA HISTORIA DE LA BANDERA DE ESPAÑA

Asistimos el pasado día 7 de junio de 2017, en la capital aragonesa, a una magnífica conferencia titulada, “HISTORIA DE LA BANDERA DE ESPAÑA“, organizada por la Comandancia Militar de Zaragoza y Teruel , con la colaboración de la Obra Social de Ibercaja.

Tuvo lugar a partir de las 19.30 horas en el Salón Rioja del Patio de la Infanta Ibercaja, y estuvo a cargo del Luis Sorando Muzás, verdadero experto en vexilología.

Asistieron al acto el Comandante Militar de Zaragoza y Teruel, GB. Luis Lanchares Dávila, el coronel José Antonio Quintas Gil, jefe del Órgano de Apoyo al COMIL, y el teniente coronel Fernando de Santa Pau y Agramunt, jefe de la Oficina de Apoyo al Comandante Militar.

Asistieron representaciones de la Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil, y Agrupación Renovados Tercios Españoles.

Se inició el acto con la intervención de Gemma Gasanz, Subdirectora de la Obra Social de Ibercaja, quien dijo lo siguiente:

Presentación de la conferencia

Bienvenidos al Patio de la Infanta, a esta conferencia que presentamos hoy con la colaboración de la Comandancia Militar de Zaragoza y Teruel. Este evento se incluye en los actos que se están realizando dentro del marco de celebración del DIFAS 2017, y previo a la exposición, Historia de los Símbolos de España. Nuestra vida está rodeada de símbolos y, sin duda, la actual Bandera de España es símbolo de todo un país y cuenta con un origen especial puesto que fue fruto de un concurso organizado por Carlos III con la intención de crear un signo que le diferenciase del resto de la monarquía de los Borbones“.

No podemos olvidarnos de la historia ni de los símbolos que representan un sentir común, una identidad propia que aúna no solo un territorio sino el sentimiento de pertenecer a una Patria, que no debemos ocultar con el devenir de los tiempos ni de los cambios políticos“.

La rojigualda, como también se llama a la bandera española ensambla el rojo, color del fuego, de la sangre, de la fuerza, y el amarillo del poder de la nación donde, en un momento de la historia, no se ponía el sol“.

No podemos olvidarnos de nuestros signos de identidad como españoles y nuestra bandera es, sin duda, uno de ellos“.

Presentación del ponente

Intervino a continuación el coronel José Antonio Quintas Gil para hacer la siguiente presentación del ponente: “Me van a permitir, como parte organizadora del COMIL de Zaragoza y Teruel, hacer una breve introducción del señor Sorando Muzás, creo que sobradamente conocido prácticamente de todos ustedes“.

Nacido en el año 1961, es vexilólogo, es decir especialista en la disciplina auxiliar de la historia que estudia las banderas, los pendones y los estandartes; uniformólogo; coleccionista de militaria, e investigador incansable.

Es asesor del Museo del Ejército, en Toledo, y catalogador de sus banderas; Vocal para Aragón de la Sociedad Española de Vexilología; miembro del Consejo Asesor de heráldica y Simbología de la Diputación General de Aragón; presidente y fundador de la Asociación Voluntarios de Aragón, dedicada a la recreación histórica desde el año 2004; socio fundador de la Asociación Cultural Los Sitios de Zaragoza, desde 1986, y miembro, ininterrumpidamente, de su Junta Directiva; autor de más de 200 trabajos y artículos en revistas especializadas, desde el año 1984.

Tiene concedida la Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco, en 1995, y la Cruz al Mérito de la Guardia Civil, en 2015, es Dragón de Honor del Regimiento Numancia, y redescubridor de los documentos del ejército francés de Aragón, extraviados desde 1908.

Luis Sorando Muzás

Tomó la palabra Luis Sorando, quien se declaró un apasionado de las banderas y de la vexilología o estudio de los vexillum, que podían ser las banderas, las águilas romanas, los estandartes de caballería o cualquier otro distintivo que pudiera colocarse en lo alto de un asta.

Nos mostró en primer lugar una imagen general donde aparecían quince o veinte vexillum de la Roma antigua, que necesitaría de una conferencia aparte para su explicación, y que nos ofreció ya una visión de conjunto sobre este apasionante mundo de los distintivos militares.

Vimos luego la imagen del vexilium más antiguo que se conserva. Es de seda, apareció en Egipto y era el emblema de una Unidad de Caballería. Lo utilizó Sorando porque, además de su evidente interés histórico, es de color rojo. De lo poco que conocemos acerca de los antiguos emblemas de las tribus que había en Hispania, se sabe que el rojo era el color predilecto.Había unos minerales en el sur que lo producían y se

Vexillum romano

llevó a Roma donde se hizo muy popular, hasta el punto de que el mejor color rojo de entonces pasó a ser el púrpura hispano. A pesar de que no tenemos pruebas, Sorando quiso enlazar aquel rojo con el rojo de nuestra bandera, a través del rojo de las escarapelas y otros distintivos, pues hasta Isabel II el rojo fue siempre símbolo de España.

Dimos un salto en la historia para situarnos en la época en la que se empiezan a ver banderas, aunque no existiera todavía un ejército fijo, y lo hicimos a través de una imagen de las Cantingas de Santa María. Lo que había era una serie de mesnadas que el rey convocaba cuando estallaba una guerra. Tenían las huestes de las Órdenes de Caballería, las de los Concejos, algunos de los cuales eran libres y tenían su propio pendón, y luego estaba la Hueste Real.

Vexillum más antiguo que se conserva

Normalmente se les convocaba por períodos de un año, tres meses, o lo que durase la toma de una plaza, y los emblemas que utilizaban eran, por lo general y en el caso de las ciudades, el de los santos protectores. En el caso de Zaragoza tenemos noticia que era el Ángel Custodio, que fue la bandera de la ciudad hasta la Guerra de Sucesión, prácticamente.

Vimos luego las enseñas de los reyes, que en aquel entonces eran los de Castilla y Aragón. En esta época no se puede hablar de banderas de reinos, pues eran banderas personalizadas, eran del Rey, y cuando hablamos de la Bandera del Reino de Aragón, nos estamos refiriendo en realidad a la bandera del apellido Aragón, la bandera del Rey.

Enseña del Rey de Aragón

De la siguiente imagen, con la bandera de las barras, Sorando nos dijo lo siguiente: “no voy a entrar en las distintas polémicas sobre su origen, sino a reflejar la teoría aragonesa“.

Aragón nace de una de las divisiones del reino de Navarra, y es un reino pequeño, pero reino a fin de cuentas. El Rey Sancho Ramírez tenía miedo de que no le respetasen sus poderosos vecinos y en 1068 buscó protección en Roma, declarándose súbdito del papa, rindiendo vasallaje. El papa, Alejandro II, lo nombró Gonfaloniero Papal y se cree que en esta vinculación tiene su origen las barras, pues el escudo real recogería los colores, rojo y oro, propios del papado, presentes en las cintas del lemnisco de los sellos de la Santa Sede.

Sancho Ramírez Gonfaloniero Papal

En la Edad Media hay una gran profusión de estandartes y banderas, y también varios códigos que afectan no tanto a su color sino a sus formas, sobre todo en la época de Alfonso X. Prácticamente todos, menos los lacayos y pobres, tenían su bandera, y se identificaba la categoría del señor por la forma de la misma, que podía ser, Estandarte, Pendón Posadero, Bandera, Gallardetón, y otros.

Carlo Magno portando la Enseña del Rey

Llegamos a la época de los Reyes Católicos, en la que aún no hay banderas de ejército sino los emblemas de los reyes, pero un hecho marcaría cambios importantes que afectarían a la bandera de España, y fue el matrimonio de Juana, “la Loca”, con un príncipe de Flandes, Felipe II, llamado “el Hermoso”, que vino acompañado de un ejército.

Estandarte Almirante Oquendo

Felipe II, heredero del trono, ostentaba en los uniformes y banderas de su séquito la cruz o aspa de Borgoña, por lo que este emblema pasó a ser el de la nueva nación, España, y luego heredado y expresamente adoptado por su hijo, Carlos I de España y V de Alemania.

El aspa de Borgoña, casi siempre en rojo, es la que identifica a España y, cuánto más antigua es la bandera, más se asemeja a las ramas de un arbol. Felipe II ordenó que cada Tercio llevase en cabeza una bandera de color amarillo con las aspas de Borgoña en rojo. Aparte de estas abundaron las banderas con motivos religiosos, como el Estandarte de la Santa Liga o el de Fernán Núñez.

A la izquierda Bandera con las barras

En tiempos de los Tercios, sabemos cómo eran sus banderas pero desconocemos, en muchos casos, a qué Tercios pertenecían. Muchas de ellas se perdieron porque al regresar a casa se las quedaban los capitanes, porque las habían pagado ellos, y en otros casos eran destruidas siguiendo lo mandado en las Reales Ordenanzas. Un ejemplo de ello lo tenemos en la Bandera de Huesca.
Se da la circunstancia de que es el enemigo, de aquella época, quien tiene más banderas nuestras que nosotros mismos, al haberlas ganado en combate y conservarlas. La única bandera de los Tercios que hay en el Museo del Ejército es de Aragón, y una de las que vimos en imágenes está en Chapultepec.

Banderas de los Tercios

Con Felipe V, los Tercios dejan de llamarse Tercios y pasan a denominarse Regimientos, al igual que los Maestres de Campo, sus jefes, pasan a ser coroneles. Se crean dos tipos de banderas para los Regimientos, la Coronela y la sencilla. La primera bandera del primer Batallón es la Coronela, y se distinguirá porque será igual para todos los Regimientos, porque representa al Rey, no representa al Regimiento. Las poquísimas banderas que hay de esa época es imposible saber de qué Regimiento eran porque son todas iguales.

En 1702, por las Ordenanzas de Flandes, se crea el Regimiento de las Guardias Valonas, con bandera Coronela blanca con escudo Real sostenido por dos leones sobre el aspa de Borgoña roja. Poco después, en 1706, se modifica el modelo anterior, añadiéndose a las Banderas Coronelas 2 leones y dos castillos, y a las sencillas un escudo centralo cuadrado, con las armas y el nombre del Regimiento.

En 1707 las Coronelas empezarán a llevar una corona Real en cada extremo de su aspa, y la sencillas, una por Batallón, se les quita el escudo central, que tan solo algunas Unidades habían adoptado. Vimos la imagen de la única que existe en España y que está en Alcantarilla.

Dos castillos y dos leones
Escudo cuadrado central
Regimiento Badajoz

Tras la Guerra de Sucesión se asentó en España la Casa de Borbón, y su primer monarca, Felipe V, cambió totalmente la filosofía y el diseño de las banderas de España.

Este rey va a ser el primero que dará a España un símbolo unificado y propio al poner, sobre tela blanca, el aspa de Borgoña y el escudo. No es aún una bandera nacional pero sí es el primer atisbo. En 1718 los Regimientos destinados a la Guerra de Lombardía recibieron un nuevo modelo de bandera. Las Coronelas seguirán siendo blancas, pero las sencillas ya no eran multicolores sino todas blancas, con el aspa roja de Borgoña y los extremos rematados por escudos con las armas del Regimiento y con un rótulo con el nombre del mismo, paralelo al margen superior del paño. De ese ejemplo vimos imágenes de las Banderas de los Regimientos de Badajoz y de Aragón.

El modelo de 1732 sirvió hasta la Guerra de la Independencia, que fue una auténtica debacle en este sentido. Las banderas de Aragón y Cataluña, con las barras, eran prácticamente iguales. La única diferencia es que la de Aragón llevaba una pequeña pluma en la corona, de la que desconocemos su significado.

En 1748 aparece un nuevo modelo de Coronela para la infantería de línea, en el que el escudo Real, que aún es el mismo que utilizó Felipe V, figuraba entre dos grandes leones soportes coronados y colocado sobre el cruce de un aspa roja de Borgoña, cuyos extremos estaban rematados por escudos del Regimiento. Estos leones se extenderían igualmente a las banderas de la Guardia Real, así como a las Coronelas de Artillería y de Artillería de Marina.

Regimiento de Aragón

Las banderas sencillas de Carlos III son como las anteriores, blancas, con el aspa de Borgoña, y los escudos en las esquinas, pero se diferencian porque ya no llevan el nombre escrito y además son más pequeñas. El número de banderas por Unidad también se ha reducido, de tres que había por Batallón pasan a ser dos, y en 1802 a solo una.

Bajo el reinado de Isabel II se amplió el uso de la Bandera Bicolor al Ejército de Tierra procediéndose a unificar la Bandera Española. Por Real Decreto de 13 de octubre de 1843 se dispuso la sustitución de todas las enseñas del Ejército por otras nuevas rojigualdas, colores hasta entonces utilizados por la Armada y por algunos Batallones de la Milicia Nacional.

Durante el Gobierno Provisional, (1868-1871) se dispuso que en el escudo se sustituyese la corona Real por otra mural, que se añadiesen a sus dos lados las columnas de hércules, y que el cuartelado fuese de Castilla, León, Navarra y Aragón, pero no conocemos ninguna bandera militar en la que esto se cumpliera en su totalidad, aunque sí algunas banderas de Voluntarios de Cuba adoptaron el nuevo cuartelado, sin lises pero con la corona Real.

Amadeo de Saboya volvió al modelo de 1843, pero dispuso que el escusón central de las lises se sustituyese por otro de la casa de Saboya, rojo con una cruz blanca. De este modelo solo conocemos 2 banderas de Ingenieros y otras dos del Regimiento Bailén.

La Primera República dispuso la supresión de todos los símbolos reales, de los escudos, de las lises, y aunque se proyectó la adopción de una nueva bandera tricolor, roja, blanca y azul, al final esta no se modificó.

Marina de Guerra Marina Mercante

El 14 de abril de 1931 fue derrocada la Monarquía y proclamada la Segunda República, viéndose ya desde el primer momento banderas tricolores, (roja, amarilla y morada), simbolizando el nuevo régimen, en vez de la anterior rojigualda, considerada entonces monárquica.

El 29 de agosto se restableció oficialmente el uso de dichos colores, medida que se amplió el 19 de septiembre por otra en la que se indicaba como la bandera nacional volvía a ser la rojigualda, anterior a 1931, pero con actual escudo en su centro, (el republicano), y sin que, “por ahora”, llevase inscripción alguna.

El 11 de octubre de 1945 se publicó un detallado reglamento de banderas, que fijaba el modelo de bandera rojigualda ya en uso.

El 21 de enero de 1977 se aprobó un nuevo reglamento que difería del anterior tan solo en que el águila tenía sus alas mucho más abiertas y las columnas de Hércules vuelven a colocarse dentro de las alas, y la cinta con el lema UNA GRANDE LIBRE se desplaza del cuello del águila, para situarse por encima de su cabeza.

Gobierno Provisional

Por último, y tras la restauración de la casa de Borbón en el Trono español, en la persona de S.M. D. Juan Carlos I, se publicó en 1978 la Constitución Española, cuyo artículo 42, en su apartado 12, dice:

La Bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas“.

La Ley 39/1981 de 28 de octubre, sobre el uso de la Bandera de España y de otras banderas y enseñas, dice en su artículo 2.2 “En la franja amarilla se podrá incorporar, en la forma que reglamentariamente se señale, el escudo de España“.

Modelo según Reglamento de 1985

El 20 de octubre de 1982 se ordenó que todas las banderas que tuviesen menos de 50 años, (es decir todas menos la de la Academia General Militar), fuesen sustituidas por otras nuevas del modelo de 1981, cuya diferencia con el anterior consiste en que el escudo del águila ha sido sustituido por otro cuartelado de Castilla, León, Aragón, Navarra, con la Granada en punta y el escusón central de la casa de Borbón, timbrado por corona Real y con las columnas de Hércules a sus costados.

Debe recordarse que no existe un escudo constitucional sino una bandera constitucional, que es la bandera sin escudo, ya que el Escudo de España no aparece en la Constitución sino en una Ley posterior.

Desde estas sencillas líneas de la Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil felicitamos a los organizadores del evento, La Comandancia Militar de Zaragoza y Teruel, y la Obra Social de Ibercaja, y felicitamos igualmente a Luis Sorando Muzás, por habernos ofrecido una excelente conferencia sobre un tema poco habitual y sin embargo apasionante.

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