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CONFERENCIA LA ÉTICA MILITAR EN LOS CONFLICTOS DEL SIGLO XXI

El Coronel del E.T. José Ramón Ortiz de Zárate presentó la conferencia

Asistimos, el pasado día 3 de octubre de 2019, en el Patio de la Infanta, de Ibercaja, a la conferencia titulada “LA ÉTICA MILITAR EN LOS CONFLICTOS DEL SIGLO XXI”, impartida por el General de División del Ejército del Aire, Excmo. Sr. D. Juan Antonio Moliner González.

La conferencia, que estaba enmarcada en el XXVII Curso Internacional de Defensa, organizado por la Cátedra Miguel de Cervantes, de la AGM. y desarrollado en Jaca del 30 de septiembre al 4 de octubre, dio comienzo a las 19.00 horas, en el Salón Rioja, con la asistencia de numeroso publico atraído por lo interesante, e inquietante, del tema a tratar.

Dio comienzo con la intervención del Coronel del Ejército de Tierra, Ilmo. Sr. D. José Ramón Ortiz de Zárate, Director del Museo y de la Biblioteca de la Academia General Militar, que hizo la siguiente presentación: Es importante destacar que las características éticas de los conflictos actuales, el comportamiento militar responde a profundas convicciones, principios y valores, en lo que ha venido en llamarse la ética militar diferenciada y relacionada con la moral y el derecho.

Esta ética aplicada y profesional encuentra en las operaciones de combate su máxima dificultad por los factores psicológicos que intervienen en el fenómeno de la guerra, siendo necesario mantener la competencia ética de los militares para evitar comportamientos no deseados.

Quizás otro aspecto novedoso a considerar y que se va a tratar aquí es la importancia que las tecnologías emergentes tienen en los conflictos actuales y que representan en muchos casos desafíos éticos y morales en la utilización de drones, cibernética, inteligencia artificial, robots, o sistemas autónomos que necesitan ser analizados y regulados.
Para situarnos sobre sobre los problemas éticos en los conflictos del siglo XXI, hoy contamos con la presencia del GD. del EA. Juan Antonio Moliner González, Subdirector del Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado.

Seguidamente, el Caballero Alférez Cadete, Gabino Fernández Navarro, realizó la presentación del ponente.
Si nos acercamos a la trayectoria profesional del General Moliner destacamos que terminó sus estudios en la Academia General del Aire en 1977, y sus destinos más relevantes en los empleos de teniente y capitán fueron el Centro de Selección de la Academia General del Aire y el ALA nº 78 de Granada, y la Dirección General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa, en Madrid. Posteriormente realizó el Curso de Estado Mayor del Ejército del Aire y, ya ascendido a comandante, ocupó destino en el Cuartel General del Mando Aéreo de Canarias y del Gabinete del Jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire en Madrid.

Coronel José Ramón Ortiz de Zárate

En el empleo de teniente coronel destaca su nombramiento como Ayudante de Campo de S.M. el Rey, y su destino como Subdirector de la Escuela de Técnica Aeronáutica, en la Base de Torrejón. Ascendido al empleo de coronel, es destinado como Jefe de Grupo del Cuartel General del Mando Aéreo de Canarias y posteriormente como Jefe de Órgano de Dirección de la Dirección General de Política de Defensa del Ministerio de Defensa. En los empleos de general de brigada y división, ocupó destinos como Subdirector de Enseñanza del Mando de Personal del Ejército del Aire y Director del Gabinete Técnico de la Secretaría General de Política de Defensa. Finalmente, desde 2017 es Subdirector del Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado.

Entre sus destinos y misiones internacionales destacan, una comisión de servicio de Comandante como observador de Naciones Unidas en Bosnia Herzegovina en 1993 y su destino de coronel en el Estado Mayor de la Unión Europea, en Bruselas, entre 2003 y 2006, como Jefe del Equipo de Apoyo al Presidente del Comité Militar de la U.E.

Alférez Cadete Gabino Fernández Navarro

Destacan en su formación militar los siguientes cursos y diplomas: Curso de Defensa Nacional, Diploma de Estado Mayor del Aire, Curso Avanzado de Pedagogía y Aptitud de Técnicas Pedagógicas, Curso de Alta Gestión de Recursos Humanos, Especialista y Diplomado Superior de Psicología Militar, y el Curso de Mando y Operaciones Especiales de Unidades Paracaidistas, entre otros. Asimismo está en posesión del dominio de inglés SLP 4.4 4.4 permanente y francés 4.3 4.3 permanente. En cuanto a sus estudios civiles, es Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Granada, Diplomado en Ciencias de Actividad Física y Deporte, por la Universidad Politécnica de Madrid, Máster en Paz, Seguridad y Defensa, por el Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado.

Colabora habitualmente en conferencias, seminarios y cursos, con universidades, centros, institutos, militares y civiles, y es autor de diferentes publicaciones sobre asuntos militares, psicología, moral militar, y relaciones internacionales. Está casado y tiene tres hijos. Está en posesión de diferentes condecoraciones españolas y extranjeras.

A continuación tomó la palabra el General Moliner y esto fue lo primero que dijo: Yo voy a hablar en los próximos minutos de un asunto que es muy propio de las Fuerzas Armadas, es muy propio de los militares, y es hablar de valores, hablar de virtudes y comportamientos militares. Pero lo voy a hacer de una forma un poco distinta, espero en ese sentido no aburrirles. Lo voy a hacer centrándome primero en unos aspectos teóricos, sólidos, rigurosos, de ¿qué es eso de la ética militar?, que va más allá de la simple moral, al menos en mi opinión, e intentaré probarlo y demostrarlo. También trataré que cuando los comportamientos éticos de los militares no se ajustan a lo que se debe y a lo que espera de ellos, las consecuencias pueden ser muy negativas.

Luego, en una tercera parte me adentraré ya más en los aspectos específicos del siglo XXI, en las nuevas tecnologías y cómo esas nuevas tecnologías van a requerir, no solo de los militares pero fundamentalmente de los militares pues somos los que estamos llamados a la función del combate, una capacitación ética y moral muy exigente.

Para fijar unos conceptos previos y siempre de forma muy breve y sencilla quisiera hablar de algo que hoy en día no se habla mucho, y es de la guerra, y además está bien que no se hable. Quiero dejar sentado desde el primer momento que yo daría todo lo que pudiera porque a partir de ahora nunca más hubiera guerras en el mundo. La guerra es un flagelo, es un terrible desarrollo para el ser humano y para los grupos sociales y por lo tanto de ningún modo los militares, y estoy convencido hablando en nombre de todos, queremos la guerra. Pero sin embargo la realidad de nuestra sociedad, la insociable sociabilidad del ser humano, que decía Kant, nos hace que tengamos que estar preparados para llevarla a cabo. Pero la guerra tiene unas características y es que es un fenómeno social y humano, la guerra tiene también en su naturaleza el que está subordinada a la política y la guerra tiene un elemento importante, ya lo he dado a entender, y es que produce destrucción y muerte. Esta es una realidad que hay que asumir y que tenemos que asumirla, los primeros los que nos preparamos para ella.

GD. Juan A. Moliner González

Por tanto, la naturaleza de la guerra sigue siendo desde Clausewitz la misma y son esos componentes que he dicho. Las características de la guerra sin embargo varían con el tiempo, varían en medios, en procedimientos, en tácticas, en formas de hacer la guerra. Esas características varían constantemente y de hecho hablaremos de esas nuevas tecnologías que, como variación de las características de la guerra, tan importantes son. Pero al mismo tiempo, y también de forma no lineal, el ser humano hemos conseguido que la guerra se ajuste a unos principios, a unos usos, a unas costumbres, incluso hemos logrado hacer un Derecho Internacional Humanitario, que no siempre se cumple es cierto pero, que sienta unas bases mínimas a la hora de llevar a cabo la guerra. ¿Y por qué?, porque es un fenómeno humano y por tanto, incluso haciendo las guerras, los seres humanos que nos vemos involucrados en ellas tenemos que mantener nuestro principio de humanidad, nuestra conciencia humana. Esto es, y luego lo explicaré con más detalle, la ética militar. También, de forma muy rápida quiero diferenciar unos conceptos aunque yo soy el primero que muchas veces hablo indistintamente de ética y moral, pero es importante, por lo menos una vez, escuchar que no es lo mismo ética que moral, que desde un punto de vista filosófico son conceptos diferentes.

La ética es una reflexión teórica, es algo que sienta y se analiza cuando el ser humano reflexiona sobre lo que está bien y lo que está mal, lo que es justo e injusto, lo que es correcto e incorrecto, Como resultado de esa reflexión teórica a veces se hacen prescripciones de comportamientos y conductas, pero la moral es cuando ya se lleva a cabo la conducta, la moral es la conducta ejecutada, que puede responder, o no, a códigos morales, a códigos deontológicos o incluso códigos religiosos. Esta es la importante diferencia, al igual que me interesa mucho diferenciar entre ética y derecho. Por supuesto los militares somos los primeros que tenemos que cumplir las normas disposiciones jurídicas que afectan a nuestra conducta en cualquier circunstancia y, particularmente, excepcionalmente, en la guerra, pero además de lo que se logra positivar en derecho, tenemos que cumplir también una serie de normas y de reglas éticas que además nosotros en España, estamos muy orgullosos aunque también hay alguna crítica, tenemos muy bien reguladas en un código deontológico como son las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas.

¿Cual es la función esencial del militar?, la función esencial del militar es prepararse para la guerra, y el elemento esencial de la guerra es el combate, donde se hace destrucción y muerte. Somos militares para hacer la guerra, para poner nuestra vida en riesgo y para matar. Eso no lo podemos olvidar y es ahí donde tienes el elemento esencial de la ética militar. Precisamente en esas situaciones de combate la ética tiene que tener en cuenta las consecuencias, es lo que Michael Ignatieff llama el mal menor, de verse envuelto en un mal que es la guerra, pero que es el mal menor y no hay más remedio que hacerla. Y vamos entonces al combate. ¿Por qué hay que tener los comportamientos más éticos, y por supuesto más legales, en esas situaciones?.

Puso el General Moliner unos ejemplos, yendo al extremo, pues habló de atrocidades, pero que servían para dominar bien los principios y mensajes que pensaba trasladar.

En el comportamiento en combate, la psicología social nos dice que se dan varias circunstancias que se pueden simplificar, en el aspecto pedagógico, en tres elementos fundamentales: por un lado la situación, por otro el grupo y por otro el individuo. Esos tres elementos interactúan de forma armónica o disarmónica y producen la conducta en el combate. Cuando la interacción es armoniosa y cuando hay, y esto es muy importante, un líder, un jefe, un mando, un militar, que establece el rumbo ético, entonces el comportamiento de sus subordinados es el adecuado. Cuando no lo logra, o se pierde, o cuando falta, entonces se produce esa circunstancia anómala que es la comisión de atrocidades, de inhumanidades, por supuesto ilegales, pero también anti éticas y que son producto más de la barbarie que de esos valores y de esas virtudes que se esperan de un soldado bien formado.

Recordó las atrocidades cometidas en la aldea de My Lai, en Vietnam, con motivo de la guerra y de la participación en ella de los Estados Unidos. Allí llegó una sección al mando de un alférez, (segundo teniente) llamado William Laws Calley, que era un hombre muy inexperto que acababa de llegar y no tenía muchos conocimientos.

Masacre en la aldea de My Lai (Vietnam, 16 de marzo de 1968)

Estaban buscando terroristas del Vietcong, que esos sí que no respetan ninguna regla ética, ninguna norma, ninguna regla moral y ningún principio de humanidad, pero los otros sí tenían que respetarlos. En esa situación de enorme estrés que supone el combate, llegaron a una aldea donde intuían que, entre la población civil, había escondidos guerrilleros de esos, y lo que hicieron fue matarlos a todos. Se cuenta que entre 397 y 507 fueron los fallecidos. Allí había hombres, mujeres, niños, jóvenes, y posiblemente también guerrilleros del Vietcong. Lo cierto es que, aunque esto se descubrió varios meses después, el escándalo fue enorme, no solamente el escándalo interno para Estados Unidos, que fue una vergüenza nacional, sino que internacionalmente eso acabó por desprestigiar la poca legitimidad que tenía la intervención norteamericana en Vietnam. Algunas de esas personas tuvieron que hacer frente a procesos judiciales, incluso altas autoridades.

Avanzamos en el tiempo y otro caso es el de Somalia 1993, y esto es casi peor porque era una misión humanitaria.

Una misión donde un Regimiento de Élite de Canadá, el Regimiento Aerotransportado, que era el mejor que tenían, fue enviado allí con la misión de repartir ayuda, de repartir comida a la población. Había una tremenda hambruna en Somalia y esa era su misión. Entre otros cometidos, estaban protegiendo un almacén en el que había la comida que luego Naciones Unidas y ACNUR repartían entre la población, y habían detectado que les habían robado.

Entonces establecieron un sistema de vigilancia y localizaron a una persona, un joven somalí, llamado Shidane Abukar Arone, que efectivamente había entrado allí a intentar robar comida.

Atrocidades en Somalia, (marzo de 1993)

Lo peor no es que lo detuvieran y lo juzgaran por haber cometido ese delito, sino que empezaron a maltratarlo diez miembros de la base canadiense, el cabo principal Clayton Matchee y el soldado Kyle Brown. Lo golpearon durante las próximas horas e incluso hicieron fotografías lo cual todavía da más indignidad al asunto, y acabó muriendo de las heridas.

También tardó un año en descubrirse pero lo sabía todo el mundo, lo sabían no solamente los que lo habían cometido sino otros que no lo habían evitado, otros que lo habían escuchado, los jefes, e incluso autoridades de alto rango en Canadá, donde fue una vergüenza nacional. El regimiento fue disuelto y durante cinco años el presupuesto de Defensa de Canadá lo redujeron.

Avanzamos un poco más y tenemos otro caso. Este es más conocido porque fue a principios de nuestro siglo, en la famosa prisión de Camp Ride, en Abu Ghraib, (Irak). También fueron americanos y también hicieron fotografías que circulan por Internet en donde se ve maltrato general de diferente tipo a prisioneros entre los que había de todo. Entre 15.000 detenidos había, efectivamente terroristas, había combatientes enemigos, había personas que no sabían por qué estaban allí y sin juicio todavía los mantenían.

De ese todo, a una decena de personas se les cometieron graves atrocidades, incluso hubo algún fallecido como consecuencia de esas heridas. También se hizo una investigación, que salpicó al general americano en Irak, e incluso fue pasado a la reserva, Ricardo Sánchez, de origen hispano.

Incluso el propio Secretario de Defensa tuvo que comparecer ante el Tribunal Supremo de los Estados Unidos. Tuvo también consecuencias muy negativas para una misión que podía haber tenido unos visos de legalidad y de apoyo, y que con esto perdió todo el apoyo y la legitimidad internacional que tanto trabajo cuesta conseguir.

Atrocidades en Camp Ride, Abu Grhain (Irak)

Como último ejemplo y como muestra de que no siempre es así, de que muchas veces se han logrado evitar estos pequeños comportamientos de tan grandes y graves consecuencias, retornamos de nuevo a Vietnam y vimos otro caso. Esta vez es un grupo de marines al mando de un teniente, de apellido Parks, que llega también a una aldea, casi en la misma situación. La gente histérica, las emociones absolutamente desatadas, el temor, la ira, el cansancio, el hambre, la pertenencia a un grupo en donde crees que tu moral queda diluida y que tu comportamiento moral se diluye entre los comportamientos del grupo, de ahí lo de situación, grupo e individuo.

El caso es que a una anciana, un soldado se pone histérico y le pone el fusil en la cabeza y amenaza con matarla. Aquí, su jefe actuó como un líder ético, se acercó tranquilamente al soldado , se dirigió a el y simplemente le dijo, los marines no hacen esto. El soldado lo escuchó, lo vio, miró a sus compañeros, retiró el fusil y aquello no tuvo ninguna consecuencia y continuaron con su misión. Por tanto la importancia de un auténtico liderazgo en el mando, en el combate, no solo en el pasado sino también en los nuevos conflictos que vienen, en estos conflictos del siglo XXI donde hablamos de ganar las mentes y los corazones del enemigo, es algo que ya está en la doctrina de muchos países, incluyendo el nuestro. Tenemos la obediencia debida, que no es excusa. Las Reales Ordenanzas dicen que en caso de recibir una orden que constituya delito o que vaya en contra de los usos de la guerra, no se está obligado a obedecer. Ahora bien, se estará obligado a responder de lo que se haya hecho o se haya dejado de hacer y hay que reconocer que no es fácil porque muchas veces, la zona gris de los conflictos del siglo XXI ha aumentado y cada vez es mas compleja.

Referido a las nuevas tecnologías, dijo lo siguiente: Las nuevas tecnologías abarcan a muchísimas, no solamente la robótica o la inteligencia artificial, no solamente los drones, es también la bionanotecnología, es también las telecomunicaciones, qué decir de la informática, la cibernética, los implantes musculares y óseos, o en las articulaciones, incluso en el cerebro, para mejorar las capacidades cognitivas del ser humano y del futuro soldado. Las nuevas tecnologías están aquí para quedarse, y se van a seguir desarrollando a una velocidad enorme, y en la guerra, en los conflictos bélicos, también se van a utilizar.

Recordó luego que en el siglo XI se inventó la ballesta y el Papa lanzó un edicto diciendo que la ballesta quedaba prohibida. No sirvió absolutamente para nada y la ballesta se impuso en todos los ejércitos. Más recientemente, a principios del siglo pasado, cuando los alemanes inventan y ponen en conocimiento del mundo los primeros desarrollos del U-Boat, del submarino, se hicieron varias convenciones internacionales para prohibir que desarrollaran, algo que, por cierto, está pasando ahora con los sistemas de armas autónomos letales.

Desde la ética militar, lo que hay que hacer con las nuevas tecnologías es abordarlas, considerarlas, analizarlas, ver si estos principios que son los que siempre han estado ahí, siguen siendo de aplicación a ellas, para concluir que por supuesto. El Derecho Internacional Humanitario, pero también los principios éticos de humanidad, religión, deben de ser de aplicación a las nuevas tecnologías porque sino la guerra habría cambiado de naturaleza, habría dejado de ser algo humano.

Puso algunos ejemplos el General Moliner, por un lado los drones. Los hay del tamaño de una abeja, prácticamente invisibles, pero que con las capacidades ópticas y tecnológicas de ahora están recogiendo toda la información del lugar que estén vigilando.

También hay drones del tamaño de un avión de combate, que están plenamente operativos. Señaló Moliner que hay una película, titulada Espías desde el Cielo en donde muchas de las cosas que nos iba a contar se ponen de manifiesto, no con el rigor que él las contaría, porque es una película y por tanto se distorsionan algunos elementos, pero muy interesante. De hecho en el Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado, en Derecho Internacional Humanitario, la utilizan como cinefórum, dijo.

El final de esta anciana vietnamita se llegó a evitar

Los drones plantean varios problemas, algunos de ellos desde el punto de vista de los valores, problemas éticos, aunque también los plantean legales.

Centrándonos en los valores, se pierde la conectividad. Antes un piloto combatía exponiéndose ante el enemigo, ante las defensas antiaéreas, ahora está a miles de kilómetros, sentado tranquilamente ante su pantalla, como si estuviera en un juego, con lo cual ha perdido los valores que caracterizan su actuación militar. Incluso hay un desapego emocional, porque a mayor distancia física también aumenta la distancia psicológica, esto es muy controvertido. Es muy sensato pensar que esto pudiera ocurrir.

Hay estudios, los americanos lo estudian todo, en donde se ha visto que esos pilotos, que normalmente están a 3000 kilómetros, pilotando el dron desde una pantalla, han llegado a generar una aproximación, un contacto humano con sus victimas, con sus objetivos, que muchas veces eran terroristas u objetivos militares, porque durante muchos días han estado vigilándolos, cómo vivían, cómo eran sus familias, sus amigos, qué hacían o dejaban de hacer. Es decir, habían establecido una gran proximidad física y emocional con ellos.

Por otro lado sabemos que para todo militar, mando, y líder militar, el reducir el riesgo de sus tropas, la exposición al riesgo de los combatientes que tiene a sus órdenes, debe ser la menor posible, esto es un principio ético además de moral.

Bien, pues en este caso pudiera ocurrir que como no hay exposición física, aquellos que toman las decisiones, y hablamos de los políticos, dijeran, bueno, como esto no me causa pérdidas humanas, que es lo que tiene más coste político y lo que más me cuesta vender en mi sociedad, vamos a intervenir aquí, allá y acullá, de esta y de otra manera. Es decir, se puede, y se plantea como posibilidad, que haya un aumento en la proliferación de los conflictos bélicos. Como ejemplo vaya
el siguiente: Recordarán que este verano hubo momentos tensos en el estrecho de Ormuz entre Irán y Estados Unidos. Irán destruyó un dron americano y los americanos, al cabo de dos días, respondieron destruyendo también un dron iraní. ¿Hubiera ocurrido lo mismo si en lugar de ser un dron hubiera sido un avión con un piloto dentro?, quizás se hubieran refrenado más, unos y otros.

Otro problema que hay son los daños colaterales, pero estos siempre han existido, y recordó aquí el General Moliner, los bombardeos masivos sobre ciudades alemanas en la Segunda Guerra Mundial , o sobre Londres en la misma guerra. ¿Hemos avanzado moralmente?. Con los drones se reducen los daños colaterales.
En cuanto a la cibernética y a la ciberdefensa, el General Moliner nos planteó una situación hipotética.

Un país tiene problemas con un vecino y soldados de uno de ellos se infiltran en el otro y conocen sus defensas aéreas, marítimas y terrestres, conocen sus campos, sus instalaciones, ven también y analizan las infraestructuras físicas, cómo pueden hacer que funcionen mal o incluso apagarlas, conocen los sistemas económicos y financieros, también para ponerlos en entredicho. Obviamente si esas personas son detectadas es un casus belli clarísimo, y se puede declarar la guerra.
Bueno pues en algunas ocasiones esto se ha hecho ya en estos últimos años contra España pero también contra otros países de nuestro entorno y civilización occidental, y no ha pasado nada. No ha pasado nada porque también hay problemas legales y éticos de difícil solución.

¿A quién se atribuye la culpa, a quién lo ha hecho, que a lo mejor era un hacker civil, o al estado que lo estaba financiando, al estado desde el que se hizo o aquel desde el que se originó, o a todos los estados donde había servidores por los que pasó el ataque cibernético? ¿Y si es una bomba lógica que resulta que los efectos se notan después de tres meses en un sistema informático?. Son por tanto problemas de atribución, es otra vez esa niebla de la guerra, esa zona gris. Son dificultades que hay en estos momentos del siglo XXI para diferenciar, cada vez más, entre guerra y paz, conflicto bélico y paz, y son problemas que tienen consecuencias muy graves. Recordarán que hace unos meses el Ministerio de Defensa, que tiene un Mando Conjunto de Ciberdefensa, magnífico por cierto, en España, iba a contratar a civiles expertos en informática para utilizarlos en defensa de ataques cibernéticos. ¿Esos civiles van a ser civiles o combatientes, y si son combatientes son conscientes de que pueden estar expuestos a que un enemigo intente atentar contra ellos, incluso contra sus vidas?. Son problemas legales y éticos que hay que considerar.

Inteligencia artificial

Vamos ahora con la inteligencia artificial, robots, sistemas autónomos… Para el General Moliner, y con ánimo de simplificar, la clave está en la inteligencia artificial, que no es nada, son algoritmos de programación, fórmulas matemáticas, que se introducen en los ordenadores y se ejecutan. La I.A. ha avanzado, después de un relativo estancamiento, en estos últimos años de una forma tremendamente exponencial. Los expertos ya dicen que supera a la inteligencia del ser humano, de hecho las máquinas nos han ganado ya al ajedrez y a otros juegos de gran dificultad. Pero es que además las máquinas aprenden solas, se ponen a jugar contra sí mismas, van aprendiendo las reglas y al final se hacen invencibles. Ese es el riego enorme que tiene la I.A. Imaginemos ahora aplicada a Sistemas de Armas Autónomos, a los que aquellos que están en contra llaman robots asesinos. Por otro lado también los hay que dicen que la tecnología es más precisa, comete menos errores, no se duerme, no se cansa, no tiene ira ni se enfada porque no tiene sentimientos, y esto es muy importante.

Decía el General Moliner que la I.A está bien en relación con procesos lógicos, cognitivos interactivos, pero ¿qué hay de las emociones, de la conciencia, del sentido común? Esos son atributos propios del ser humano y ahí, personalmente cree que la I.A. no llegará nunca, aunque está avanzando. En el campo de las emociones, hay robots que reconocen emociones de sus interlocutores. Si oyen determinadas expresiones, como tienen tantos datos metidos, asocian esas expresiones a una emoción, alegría, tristeza, enfado, y reaccionan adecuadamente con otras palabras que tienen metidas de cómo responder. Aunque algunos defienden que podrá haber robots que sean más éticos que los seres humanos, a su juicio es difícil de creer. Las condiciones propias que nos hacen únicos en este planeta son el sentido común las emociones y la conciencia humana.

Luego el General Moliner dijo lo siguiente: ¿Cuál es el mayor problema?, y me meto ya específicamente en lo mío.

Tenemos el Sistema de Armas Autónomos y Semiautónomos Letales. Esto está siendo debatido a nivel internacional. A mediados de agosto estuve en una reunión, en Ginebra, de una de las organizaciones de Naciones Unidas, la Convención de Armas Convencionales, y dentro de ella el Grupo de Expertos, en donde dos veces al año nos reunimos para tratar estas cuestiones e intentar llegar a algún principio, alguna norma internacional que sirva para que al menos todos aceptemos unas restricciones y unos principios básicos, mínimos, en el uso de estos sistemas de armas automáticos. La clave está en el control del arma. Control Humano Significativo es un concepto clave, porque lo que no se quiere es dejar la decisión de matar seres humanos en manos de las máquinas. La ética exige que debe haber un responsable y que rinda cuenta de sus acciones.

Vimos luego en una de las transparencias, los siguientes conceptos: Human in the loop; Human on te loop; Human out of the loop. El Human out of the loop, es ya cuando la máquina hace lo que le da la gana. Una vez que la hemos encendido ella no te responde y ni siquiera la puedes apagar, como puedes hacer en los otros dos casos. Pero, para tranquilidad de todos, los ejércitos, más que los países, ya están legislando, autolimitándose y anteponiendo principios éticos, y aquí nosotros lo hemos hecho, y el ejército norteamericano, en 2017, dice que todos los sistemas que produzcan van a ser con el control human in the loop, o human on the loop. Es decir, como poco, en cualquier momento podrán destruir o hacer que se destruyan ese arma, ese misil, ese robot, o esa arma dirigida.

Acabó Moliner con unas conclusiones que intentaban reflejar los mensajes que había pretendido remarcar a lo largo de su exposición. Hizo especial hincapié en esa necesidad de formación ética de los militares que además se hace más compleja a medida que aumentan las complejidades del mundo que vivimos y aumentan esas nuevas tecnologías con las cuales tendremos que vivir.

Dijo esto: Nosotros cuidamos mucho la formación moral de nuestros soldados, de nuestros mandos y mandos intermedios, pero hay que profundizar todavía más en la formación ética, en los planes de estudio, no solamente desde el punto de vista teórico sino desde el punto de vista práctico, con dilemas éticos y con estudios diversos. Ya empieza a cogerse conciencia esto y creo que en ello se avanzará.

Otras conclusiones, y son las últimas, son el control humano significativo, que es muy relevante, pues significaría, y acabó por donde empecé, que la guerra sigue siendo un fenómeno humano. Su naturaleza, a pesar de lo tremendo que es como fenómeno, de lo terrible que es , de destrucción y muerte que produce, sería un fenómeno humano y por tanto estaría en manos humanas el lograr, bien su apaciguamiento, su atenuación, su cese, e incluso por qué no, llegar un día a su desaparición, aunque no lo veo yo en un futuro ni siquiera del siglo.

¿Que harán con nosotros?

El día en el que los robots luchen contra los robots, las máquinas contra las máquinas, la guerra habrá cambiado su naturaleza, que nos decía Clausewick, entonces la guerra si será, literalmente, un fenómeno inhumano. Y si la guerra, con lo terrible que es, la llevan a cabo otros, esas inteligencias artificiales, ¿qué podían pensar o desear de nosotros?, pues quizás eliminarnos, no porque les molestásemos, sino porque no les serviríamos.

Espero que con estas ideas los jóvenes se vayan imbuidos de la importancia de la formación ética y de la capacitación moral, y los menos jóvenes nos vayamos siendo conscientes de las nuevas dificultades, también en el campo de la ética y la moral, de los nuevos conflictos del siglo XXI.

Finalizó así una apasionante conferencia y nosotros, desde estas sencillas líneas de los Reales Tercios de España, felicitamos a la Cátedra Miguel de Cervantes y al General de División, Excmo. Sr. D. Juan Antonio Moliner González por haberla presentado en Zaragoza.

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