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CONFERENCIA ZARAGOZA Y LA AGM. 90 AÑOS DE CONVIVENCIA UNA VISIÓN DESDE LA SOCIEDAD

El pasado 17 de octubre de 2017 la Academia General Militar de Zaragoza inició un ciclo de conferencias titulado, “LA ACADEMIA GENERAL MILITAR DE ZARAGOZA. 90 AÑOS DE SERVICIO A ESPAÑA“.

El Patio de la Infanta de Ibercaja acoge este ciclo de cuatro conferencias, programadas para los días 17, 24, y 31 de octubre, y 7 de noviembre, que contará con la participación de ponentes de gran relevancia.

La primera de ellas llevaba por título, “Zaragoza y la AGM. 90 años de convivencia. Una visión desde la sociedad“. Fue su ponente Alfonso García Roldán, y se inició a las 19.30 horas, en el propio Patio de la Infanta, con la asistencia de numeroso público, interesado en conocer la historia de esta institución militar que forma parte indeleble de la ciudad de Zaragoza.

Asistieron, entre otras personalidades, el GD. (R), Blas Oliver Iguacel, GB. (R), José Joaquin Val Catalán, coronel José Izquierdo Navarrete, Teniente Coronel Juan Manuel Salóm Herrera, Jefe de la Plana Mayor de Dirección de la AGM, Doña Pilar de Yarza, Presidenta Editora de Heraldo, así como representaciones de la Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil, Asociación de Militares y Guardias Civiles con Discapacidad ACIME, Agrupación Renovados Tercios Españoles, y un nutrido grupo de Caballeros Alféreces Cadetes de la Academia General Militar de Zaragoza.

Alfonso García Roldán y Coronel Miguel Ángel Santamaría

Inició el acto el Coronel Miguel Ángel Santamaría Villascuerna, Director de la Cátedra Miguel de Cervantes de las Armas y de las Letras, de la Academia General Militar, para agradecer en primer lugar, a todo el personal del Patio de la Infanta, su colaboración con la Academia en el desarrollo de estas conferencias. Disculpó la ausencia del Comandante Militar de Zaragoza y Teruel, y Director de la AGM, GB. Luis Lanchares Dávila, que no pudo asistir al acto por cuestiones de agenda, y recordó seguidamente que el 20 de febrero de 1927 se firmó un Real Decreto por el cual se reabre la Academia General Militar, pero esta vez en Zaragoza.

Con motivo de este 90 aniversario la AGM, que tiene como principal cometido la formación de cadetes para proporcionar a España los mejores oficiales posibles, ha querido acercar un poco más la Academia a los ciudadanos con una serie de actos, a los que pone fin este ciclo de conferencias que pretende explicar el por qué la Academia está en Zaragoza, cuáles han sido sus vicisitudes en estos 90 años, para terminar con la exposición de cuál es el plan de estudios actual, qué es lo que hacen los cadetes y cómo se forman.

A continuación intervino el Teniente Coronel José Ramón Ortiz de Zárate, Director del Museo y de la Biblioteca de la AGM, quien nos recordó que desde 2010 se ha adaptado un nuevo plan de estudios, con el Grado de Ingeniería de Organización Industrial, pero la tradición de la Academia es la de siempre desde el Real Decreto de 1927 y la Academia sigue formando líderes con una destacada formación moral, como queda reflejada en el Decálogo del Cadete.

Teniente Coronel Ortíz de Zárate

En esta primera conferencia, se trata de analizar los antecedentes e hitos más relevantes de la relación de la Academia General con las instituciones y entidades de todos los ámbitos de la sociedad civil zaragozana, así como su impacto en la opinión pública. “Los que estamos destinados en la Academia General Militar sentimos la integración de la Academia, sentimos el cariño y el respeto de los zaragozanos, en todas las actividades que hacemos, y prueba de ello es el que estén ustedes aquí llenando el Patio de la Infanta, tan importante para Zaragoza“.

Nos hizo Ortiz de Zárate una breve semblanza del ponente, Alfonso García Roldán, acerca del cual nos dijo lo siguiente: “Es Caballero Cadete Honorífico de La General, Reservista Voluntario, Doctor en Geografía, pero sobre todo amigo de La General y colaborador habitual de la Cátedra Miguel de Cervantes en cuantas actividades docentes se realizan para divulgar la cultura de defensa , abriéndonos nuevas vías en el ambiente educativo, entre profesores y alumnos“.

Luego fue el Caballero Alférez Cadete, de 4º Curso, Miguel Cirujeda Ravago quien nos acercó un poco más detenidamente a la figura de García Roldán, con nuevos datos. De su formación académica cabe destacar su licenciatura en Geografía e Historia, por la Universidad Complutense de Madrid, donde también se doctoró en Geografía con premio extraordinario. Además superó la oposición de Catedrático de Enseñanza Secundaria y la de Inspector de Educación.

Dama y Caballeros Alféreces Cadetes AGM

A lo largo de su dilatada carrera profesional ha desempeñado los siguientes destinos: Profesor en los Institutos de Ciencias de la Educación de Madrid, Alcalá y Burgos, Inspector de Educación en diferentes ciudades de nuestra geografía, Director y profesor en numerosos cursos de Formación para el Profesorado y autor de diversas publicaciones relacionadas con la Geografía y Didáctica de las Ciencias Sociales, entre otras.

Su actividad como gestor público ha estado marcada por cargos de responsabilidad como el de Director Provincial del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en Zaragoza, y el de Director General de Gestión de Personal del Gobierno de Aragón.

En su faceta militar ostenta el empleo de Alférez Reservista Voluntario, adscrito con carácter honorífico a la Academia General Militar. Tiene concedidas las siguientes distinciones individuales: Medalla al Mérito con distintivo blanco, Caballero Cadete Honorífico de la AGM, Logista Honorífico de la Academia de Logística del Ejército, y Diploma de Mérito Comandante Militar de Zaragoza y Teruel.

Tomó la palabra Alfonso García Roldán y nos informó que esta charla que pretendía compartir con nosotros se dividiría en dos partes. Como se trata de dar una visión desde la sociedad zaragozana, se referiría en la primera parte a lo que la opinión publicada, en Zaragoza, expresó con la llegada de la Academia a Zaragoza. Nos movemos por lo tanto entre los años 1925-1927 y 28.

Dejó claro que no pretendía, en modo alguno, hacer una historia de la llegada de la Academia General pues de eso ya se ocuparían los ponentes de las tres siguientes conferencias y además se publicará muy pronto un libro, del que es autor el coronel Cubero, que realmente va a ser una historia crítica y científica de esos años.

Alfonso García Roldán

En la segunda parte, intentaría expresar lo que significa ser un buen vecino, atendiendo a la teoría de la ciudadanía, muy bien expresada en nuestro país por catedráticas como María Elósegui, y Adela Cortina, “a ser ciudadano se aprende, como se aprende a vivir conforme a los valores morales“. Desde un principio, Alfonso García Roldán nos cautivó con su fácil verbo y riqueza de matices vocales en la exposición didáctica y amena de su conferencia.

Nos recordó que en enero de 1887, la Academia, el Alcázar de Toledo se quemó y pocos días después se sabe, por un estudio que descubrió el recordado profesor Guillermo Redondo Veintemillas, que hubo alguna iniciativa por parte del Ayuntamiento de Zaragoza para traer la Academia aquí, pero ahí quedó el asunto, sin que se pudiera hacer nada en ese momento para traer la Academia a Zaragoza.

Ante ese hecho, en torno a 1888-1889, a partir de una ley de reforma del Ejército, se establecen cuatro colegios de formación militar para entrar en la Academia General, en cuatro ciudades de España, Lugo, Granada, Trujillo y Zaragoza, pero con una diferencia muy importante, y es que mientras las otras ciudades utilizaban antiguos conventos o antiguos palacios, el de Zaragoza era de nueva construcción, un edificio que posteriormente fue sede del Ayuntamiento de Zaragoza, y luego Instituto Luis Buñuel.

Personalidades asistentes

Lo cierto es que en el año 93 se cierra la Academia General de Toledo y por lo tanto este centro tuvo únicamente tres años de vida. En 1904 tenemos otro hito. Aparece en la Gaceta, Boletín Oficial de entonces, la creación de un colegio general militar en Toledo y se nombra Director al General Marina. Esto fue en julio, y allá por diciembre, Vicente Galve, Concejal conocido en Zaragoza, impulsor del parque grande, presenta una moción al Ayuntamiento de Zaragoza diciendo que se instase al señor Castellano, Diputado por Zaragoza y Ministro de Hacienda, a que trajese la Academia General a Zaragoza, y parece que se propone como lugar el antiguo penal de San Jose, a orillas del Huerva. Al mes siguiente le contestó el propio Ayuntamiento al señor Galve diciendo que NO a su moción, porque aquello costaba un millón de pesetas y el ayuntamiento no estaba dispuesto a gastarse tal cantidad. La contestación de la prensa fue tremenda, tratando al ayuntamiento de cobarde, corto de vista, Etc, Etc.

Pero tampoco hubiera servido para nada que hubiera dicho que SI, porque ese colegio general solo tuvo efecto en el papel, porque pocos meses después, por otro Real Decreto, se derogó el anterior. Por tanto no llegó a existir tal colegio general. Si hubo, como algunos autores sostienen, un intento de reabrir La General en 1918, cosa que a nuestro ponente no le constaba, en Zaragoza nadie se enteró ni nadie hizo nada.

Seguimiento de prensa (1)

Nos situamos en 1925, en plena dictadura de Primo de Rivera, Directorio Militar, y está claro que una de las prioridades de Primo de Rivera era reabrir la Academia General. Un periódico de Toledo, el Castellano, publicó casualmente el 20 de febrero, un editorial con este título, LA ACADEMIA GENERAL MILITAR A ZARAGOZA. Los toledanos se escandalizan con este titular y piensan que las autoridades toledanas no se han movido lo suficiente para que esa futura Academia esté donde tiene que estar, que es en Toledo, madre de La General.

Unos días más tarde, el 28 de febrero, aparece en el Noticiero una crónica-entrevista que dice, ¿se instalará la Academia General Militar en el Campo de San Gregorio?. Este artículo en forma de entrevista es fundamental para entender lo que va a pasar después, y dice y afirma radicalmente que la Academia se creará y vendrá a Zaragoza, así de claro, y además con una serie de detalles, que es realmente lo que después ocurrió.

Este artículo lo escribe Buenaventura Vidal, un periodista de Madrid, procedente de Cádiz, muy prestigioso dentro del mundo periodístico, autor teatral, novelista, y especialmente muy bien relacionado con el Ministerio de la Guerra, con los altos mandos
militares, porque él ha convivido con ellos en Marruecos. Ha seguido las Campañas de Marruecos muy de cerca y ha trabado amistad con muchos de ellos. Esta entrevista él la desarrolla diciendo:

…como no me faltan amigos en el  Ministerio de la Guerra, he ido a preguntarles qué pasaba con esto del Castellano, de Toledo, y me han dicho…

El 8 de marzo el Heraldo de Aragón se adelanta y dice que efectivamente esto es cierto, y le pregunta al alcalde, Gonzalo González de Salazar, que dice no ser conocedor del asunto, aunque recuerda su último encuentro con el General Mayandia en el que parecía querer decirle algo al respecto, que no entendió muy bien, y ya que se ha publicado esta noticia, decide ir a Madrid para solicitar información. A partir de aquí hay toda una serie de entrevistas con Salazar en la prensa acerca de, ¿que hay de verdad en esto?.

Es cierto que el alcalde regresa de Madrid a Zaragoza y el Pleno envía un telegrama a Primo de Rivera diciéndole, ofrecemos lo que sea necesario por parte de la ciudad para que la Academia venga aquí.

Seguimiento de prensa (2)

Los problemas de agua y transporte que pueda haber estamos dispuestos a resolverlos. Primo de Rivera, que estaba en Tetuán, contesta que eso lo tendrá en cuenta cuando se tome la decisión definitiva.

En esa misma fecha también, el Gobernador Civil de Zaragoza, señor Montero, envía una nota a los medios diciéndoles, “cuidado no levantemos demasiado la mano diciendo la Academia a Zaragoza porque hay muchas ciudades que lo están pretendiendo y no hay nada seguro”.

Finalmente, el 9 de mayo de 1925, también el Heraldo, publicó un resumen de la sesión del ayuntamiento, que se había producido el día anterior, donde el alcalde Salazar dice, y así lo publica el periódico, “he hablado con el General Primo de Rivera y me ha dicho, alcalde la Academia va a Zaragoza. No es que pueda usted decirlo, es que debe decirlo“.

Por lo tanto, es en mayo de 1925 cuando se decide que la Academia venga a Zaragoza, es cuando resulta decisión firme, aunque todavía no esté en la Gaceta. Es más, el alcalde dijo que el decreto de creación se publicaría en junio, y al año siguiente, en el 26, empezaría el curso. Pero pasa 1925 y aquí no ocurre nada, y hay en la prensa un cierto vacío durante el resto del año 25. En el año 26, ya no es alcalde Salazar sino Alberto Cerezuela, que tiene que acudir de vez en cuando a los medios de comunicación para decir que SI, que le aseguran en el Ministerio de la Guerra que es cierto que la Academia va a venir a Zaragoza, y que además el ayuntamiento está preparando todo lo necesario para las obras de traída de aguas y transportes, que habla con unos y con otros aunque no se haya plasmado el asunto, hasta que llegamos a febrero de 1927 cuando ya se publica el Real Decreto en la Gaceta y ya está claro que la Academia se instala en Zaragoza. Los tres periódicos de entonces en Zaragoza publicaron el Real Decreto entero.

Ya en 1928, el 5 de octubre, es cuando se inaugura el curso. Hay que decir que durante ese período, del 27 de febrero hasta la apertura del curso, la prensa publica varias entrevistas con el General Franco, que es designado como Director, cargando las tintas sobre todo la Voz de Aragón, en anunciar que el Jefe de Estudios sería el Teniente Coronel Lon, zaragozano, y que sería el mejor Jefe de Estudios posible. Cargo que finalmente no ostentó y que desempeño Coronel Miguel Campins. Así pues, el cuando, ya lo tenemos. Decisión en 1925, publicación en Real Decreto en 1927, e inauguración de curso en 1928.

Pero, ¿quién decide que la Academia venga aquí?. Esto es una cuestión algo peliaguda. Cuando se publica el decreto del 20 de febrero del 27 se reúne el ayuntamiento y formula una serie de agradecimientos , a quienes han hecho posible que la Academia venga a Zaragoza, en primer lugar como es menester al Rey Alfonso XIII, que dio muestras notables de afecto y cariño a Zaragoza.

¿Quién trajo la Academia a Zaragoza?

Sabemos además que visitó varias veces el Campo de San Gregorio, que luego llevaría su propio nombre de Alfonso XIII. Pero realmente es una decisión que no le corresponde a él. Al General Primo de Rivera, Presidente del Directorio, y posteriormente del Consejo de Ministros, sin duda le cabe la decisión política final, y teniendo en cuenta que él es de la Primera Época de la Academia General, y por tanto tiene un especial cariño a Toledo, sin embargo decide que vaya a Zaragoza.

Se menciona también el Ministro de la Guerra, Juan O´Donell que, es el que tramita la cuestión. En ese momento es alcalde Miguel López Allue, que dice gracias a mis predecesores Juan Fabiani, Gonzalo González de Salazar, y Alberto Cerezuela. Pero si nos preguntamos, ¿qué alcalde trajo la Academia a Zaragoza?, la respuesta es ninguno. En 1925 no se habían enterado de tal cosa, y en 1927, cuando López Allue dice esto, resulta que no lleva ni un mes como alcalde y además ni tan siquiera había sido concejal en la legislatura anterior, por lo tanto llega allí y, a los 20 días, se encuentra con el decreto de la Academia.

Respecto a Juan Fabiani, que es alcalde durante el 24, por mucho que se ha buscado en la prensa, no aparece nada. Gonzalo González de Salazar, a lo largo del 25, lo que hace es poner a disposición del Ministerio de la Guerra todo lo necesario, manifestar esa disponibilidad. Alberto Cerezuela, parece que su tarea probablemente era tan solo continuar la de Salazar, Y el señor Allue es un hombre dinámico, con muchísima iniciativa, uno de los mejores alcaldes que haya tenido Zaragoza. Es el que determina el ensanche de la Huerta de Santa Engracia, la ampliación de la Gran Vía, cantidad de cosas, pero no trae la Academia a Zaragoza. Lo que hace es trabajar mucho y a buen ritmo, y además está muy bien relacionado en Madrid para las obras consecuentes.

Y hay dos personajes que no se han citado. Uno el General Mayandia, zaragozano, de Torres de Berrellén, General del Cuerpo de Ingenieros. Es también ingeniero civil, un hombre que sabe idiomas, que ha viajado mucho por Europa, y el ingeniero que pone en marcha en Zaragoza la fábrica de cerveza La Zaragozana. En todas las gestiones aparece por medio, entre bambalinas, entre medias, acompañando a alcaldes, con el Ministro de la Guerra o con el propio Primo de Rivera, porque no hay que olvidar que Mayandia es un miembro del Directorio, y cuando se pasa del Directorio Militar al Directorio Civil, queda como Director General de Ferrocarriles, es decir, no era un cualquiera, por lo que el General Mayandia, que siempre se cita en la prensa como, …y también el General Mayandia, su importancia tendría.

Pero, a juicio de nuestro conferenciante, es el General Villalba Riquelme quien tiene la decisión técnica. Se sabe que el General Villalba forma una comisión, que preside, y que tiene como segundo a un zaragozano, el General Losada. Visitan, y hacen un estudio por toda España y por muchas ciudades candidatas y, finalmente, son los que llevan, el General Villalba Riquelme, su proposición a Primo de Rivera, y su propuesta es en Zaragoza.

Por lo tanto, ¿quién trae la Academia a Zaragoza?. Primero, alcaldes ninguno. Es el resultado de un análisis serio y profundo por parte de esa comisión militar y la trae exclusivamente por criterios técnicos, estrictamente militares. La firma por supuesto le corresponde a Primo de Rivera, pero la decisión técnica corresponde al General Villalba Riquelme. ¿Por qué se trae la Academia General a Zaragoza?.

Todos coinciden en que es, en primer lugar, por la historia relacionada con Los Sitios, incluso el propio Real Decreto de 20 de febrero del 27 dice… por su historia heroica…

Otro motivo aducido es la situación estratégica, dentro de la península, que tiene Zaragoza. En la exposición de un mapa alemán, de los ferrocarriles españoles de 1925, se aprecia en el núcleo de Zaragoza la cantidad de enlaces que tiene, y es que no hay otro sitio que tenga tantos, excepto Madrid.

Pilar de Yarza, Tcol. Salóm Herrera y Tcol. Ortiz de Zárate

Pero el motivo central es el Campo de Maniobras de San Gregorio, un campo de maniobras como no hay otro parecido en España. Lo que ocurre, por ejemplo, con el Campo de Maniobras de Infantería, Los Alijares, en Toledo, es que es mucho más pequeño y está alejado. Además el de San Gregorio tiene otras características porque, ¿qué tipo de oficial se quiere formar entonces?. Un oficial práctico, curtido para lo que entonces es el motivo principal de preocupación para la defensa de España, que es la Guerra de Marruecos. Con un territorio árido, semidesértico, con un clima tan complicado como puede ser el de San Gregorio, se piensa que lo mejor para hacer un oficial práctico es que durante su formación viva como si estuviera en campaña.

Hay otra cuestión y es que si se hace la Academia en Zaragoza, en San Gregorio, hay que hacer edificios nuevos y por lo tanto funcionales.

El alcalde Salazar añade dos motivos más : la oferta educativa que tiene la ciudad. Zaragoza tiene Universidad y tiene Instituto  de Segunda Enseñanza de Primera Clase. Hay que tener en cuenta que en 1925-1927, aparte de la Universidad Central de Madrid, en España no había más que nueve universidades, y en ese momento la de Zaragoza obtiene el poder impartir Doctorado, que solamente podía la Universidad Central, y además se inauguran los Cursos de Verano, por lo que es una Universidad de prestigio.

Para Salazar hay otro elemento más y es que Zaragoza ofrece una gran expansión para el ocio, es decir no es una ciudad pequeña y limitada, como puedan ser Toledo, Segovia o Ávila.

También nuestro ponente encontró una razón más. Vean.

Nadie habla de otra razón, pero que está ahí y hay que tenerla en cuenta. En el año 1925 estamos en pleno conflicto militar. El conflicto entre africanistas y junteros, el problema de las Escalas abiertas o Escalas cerradas, y el conflicto entre los Cuerpos Facultativos, Artilleros e Ingenieros, por un lado, y los combatientes, Infantería y Artillería, por otro. No olvidemos que en el 26 se produce la tercera disolución del Cuerpo de Artillería, y en el 29 se produce la cuarta disolución del Cuerpo de Artillería. Primo de Rivera la verdad es que no tenía ninguna simpatía por los artilleros, y si la Academia se instalaba en Toledo, en ese ambiente, habrían ganado los infantes, y los Cuerpos Facultativos se seguirían sintiendo maltratados. Si se instalaba en Segovia, que era otra de las posibles alternativas, entonces los infantes dirían que los de caballería se habían salido con la suya. En definitiva pues el motivo principal fue el Campo de Maniobras de San Gregorio, pero ¿dónde en concreto, dentro del Campo de San Gregorio?.

Seguimiento de prensa (3)

Nos mostró Alfonso García Roldán una publicación, del Heraldo de Aragón, de un croquis del Campo de San Gregorio con la ubicación prevista para la Academia, al norte del campo, en una zona ventosa y alejada de la carretera. Sin embargo posteriormente, una vez publicado el Real Decreto de creación de la Academia, viene una comisión a Zaragoza para determinar el sitio.

Está presidida por el General Cantón, viene también el General Sojo, que es el Jefe del Servicio de Ingenieros, el General Franco, que ya estaba designado como Director, y el Teniente Coronel Lon. Ven aquellos terrenos y dicen que NO, porque es un mal lugar, muy alejado y castigado por los vientos, y deciden ubicar la Academia donde está ahora, junto a la carretera de Francia, ahora carretera de Huesca, y junto a la acequia del Rabal.

Sería injusto no citar en este caso al General Luis Huerta, pues no se hubiera instalado la Academia en Zaragoza si no hubiera existido el Campo de San Gregorio, y no existiría el Campo de San Gregorio, como tal campo de maniobras, si no hubiesen dado su fruto las gestiones del General Huerta, que fue Capitán General de la Región Militar, y que fue el que adquirió, en 1911, el Campo de San Gregorio. El periódico la Voz de Aragón se sublevaba cuando, en estos agradecimientos que hemos citado, nunca se referían al General Huerta, y dice que, si hay que agradecer algo a alguien es al General Huerta, al que hay que ponerle un monumento en la futura Academia General.

Pero, ¿cómo sigue la ciudad todo ese procedimiento?. En principio con gran ilusión. En cuanto se publica el Real Decreto, López Allue organiza una manifestación que discurre desde el Teatro Principal hasta Capitanía, y vuelta. Es curioso que los actos singulares del Ayuntamiento se celebraban en el Saloncito, así lo llamaban, del Teatro Principal. Allí participaron todas las fuerzas vivas de la ciudad y se celebró, aparte de la manifestación, de la siguiente manera: Se dieron 4.000 pesetas para los ancianos desamparados, 1.000 pesetas para mejorar las comidas de las cantinas escolares, de ese día, se pidió al arzobispo que volteasen las campanas, también entre otras cosas, se iluminó la Santa Capilla a costa del ayuntamiento, se sacaron los gigantes y cabezudos y, cosa muy importante, se dio vacación escolar, es decir que fue una celebración muy importante.

Sin embargo, y quizás como una muestra típica de nuestra sociedad, el Heraldo publicó una editorial acerca de los inconvenientes que tiene el que la Academia venga aquí, planteando estos interrogantes, ¿de dónde se saca el agua, y cómo se llega hasta allí?, y estas otras cuestiones: Si tenemos una gran carestía de la vida , la venida de esa gente va a elevar aún más los precios y, si no hay viviendas en Zaragoza, ¿qué se va a hacer?.

López Allue, que era un hombre de recursos, dice al día siguiente que, con respecto al agua ya se está hablando, desde 1925, con el Sindicato de Riegos del Rabal,

También dice que se mantienen conversaciones en torno al tema del transporte. En relación a la carestía de la vida dice que, cuando se está padeciendo una notabilísima crisis del comercio, la venida de la Academia supondrá todo lo contrario, y con respecto al problema de la vivienda, de indudable importancia, anuncia un plan de casas baratas.

Nos expuso luego García Roldán cómo se ha integrado la Academia en Zaragoza, y qué es un vecino integrado. Un vecino, un ciudadano integrado, es el que asume los valores, costumbres, tradiciones, y los símbolos de los que tiene que vivir una sociedad, y aquí están bastante claros, La Virgen del Pilar, Los Sitios, y el Ebro.

La Academia General Militar con la Virgen del Pilar

Pieza clave de la integración en Zaragoza es la Virgen del Pilar y, si el curso de la Academia se inaugura el 5 de octubre de 1928, ahí estaban formados los cadetes para presentarse a la Virgen del Pilar. Un acto central de las Fiestas del Pilar es la Ofrenda de Flores, y ahí está representada la Academia General. La Academia General ha donado dos mantos a la Virgen del Pilar, uno en el 49 y otro con motivo del 75 aniversario de la presencia de la Academia General en Zaragoza. También ha sido tradición que los cadetes fueran nombrados Caballeros del Pilar, tradición que se ha ido perdiendo.

Si hablamos de Los Sitios, hay que decir que Zaragoza no tiene un Museo de Los Sitios. El único Museo de Los Sitios que ha existido en Zaragoza ha estado en la Academia General.

El General Amado Lóriga, en 1947, abre el Museo de Los Sitios en la Academia General recopilando materiales muy valiosos de diversas instituciones. Pero en 1950 deja el mando de la Academia y el Museo desaparece, volviendo a sus orígenes algunos de los fondos, sin que se sepa el destino de algunos otros. El único sitio donde se conserva algo que pueda parecerse a un Museo de Los Sitios en Zaragoza es una sala del Museo de la Academia General Militar.

¿Qué se conserva?. Entre otras cosas se conservan unas vidrieras, un manto que llevó la Virgen del Pilar en Los Sitios, y también fondos bibliográficos que donó el profesor Carlos Riba, Decano en su momento de la Facultad de Letras, que tenía un gran fondo sobre la Guerra de la Independencia.

La Asociación Los Sitios de Zaragoza es una benemérita asociación preocupada por mantener la memoria y la historia de Los Sitios. La Academia figura en las actas de fundación de la asociación , a través del coronel Ferrer Sequeda, en nombre del Director de la Academia, para constituir la Asociación.

La Asociación Los Sitios concedió a la Academia la Medalla de Socio de Honor. También el Heraldo, en 1948, publicó un episodio poco conocido en Zaragoza, relacionado con Los Sitios.

Dos cadetes, Gaspar y Marchante, de Madrid, aprovecharon el “puente” de Todos los Santos para visitar el Panteón de los Hombres Ilustres y hacer una ofrenda floral al General Palafox. Vuelven a Zaragoza y dicen que eso está hecho un asco, que está roto, que la tumba está probablemente violentada, y se lo cuentan al periodista Fuembuena, que inició toda una campaña, que dura diez años, hasta que logra que los restos de Palafox vengan a Zaragoza, custodiados por cadetes de la Academia y sean enterrados en la cripta del Pilar.

Prosiguiendo con su torrente de información, García Roldán nos informó a continuación sobre lo que significa ser un buen vecino, colaborador y solidario.

La Academia ha colaborado durante estos noventa años con todas las instituciones zaragozanas, con el Ayuntamiento, con la Diputación, con el Gobierno, bien sea prestando sus instalaciones o firmando múltiples convenios de colaboración para la transmisión de conocimientos y aplicaciones tecnológicas.

Ha colaborado incluso en el ámbito laboral pues se han realizado siete u ocho escuelas taller, especialmente para dar una oportunidad de formación laboral a muchos jóvenes que estaban fuera del sistema educativo y laboral.

Con la Universidad ha mantenido siempre una estrecha colaboración. El Rector Royo Villanova manda un telegrama, en el año 27, ofreciéndose a montar una academia especial en la Universidad, preparatoria para el ingreso en La General, y además encarga al Decano de la Facultad de Filosofía y Letras, Domingo Miral, que haga un artículo en la Voz de Aragón. En ese artículo, Domingo Miral dice que esa academia, regida por la Universidad, es importantísima porque elevará el nivel intelectual de los militares y evitará la aparición de muchas academias privadas, que esquilmen a los candidatos.

Pero un buen vecino ha de ser también solidario, comunicativo y abierto, crítico y reflexivo, presente y activo. Sobre todos estos perfiles del buen ciudadano nos expuso García Roldán el importante papel de la Academia en Zaragoza, apoyado en una excelente presentación de imágenes. Referencias a actividades culturales, como el Erasmus militar, o deportivo-solidarias, como el Cruce del Estrecho, junto a operaciones de ayuda al necesitado, tampoco escaparon a la exposición de nuestro ponente.

Los restos de Palafox a Zaragoza

Muchas de las acciones solidarias, y de otro tipo, de la Academia, son conocidas del gran público. Otras no tanto, por ejemplo que durante un tiempo, con el mandato del General Luis Pinilla, había un centro donde se reunían cadetes y alumnos civiles para debatir temas sociales del momento.

Igualmente pocos saben que en la Academia se produjo una Conferencia de Ministros de Defensa europeos. En definitiva, principalmente, lo que aporta la Academia es el prestigio de ser un centro educativo de valores, como los que contiene el Decálogo del Cadete y el Estatuto del Universitario, con bastante paralelismo ambos.

Finalizó García Roldán deseando que rememoremos estas frases de nuestro Himno y que siga siendo así, por lo menos durante otros noventa años.

Honor y gloria para España,
Zaragoza con sangre ganó
y en el solar zaragozano
mi alma el temple recibió
Armas y Cuerpos funden nuestro emblema
en unión y hermandad sin igual
y unida siempre luchará hasta el fin
por España la Academia General

Nosotros finalizamos aquí estas sencillas líneas de la Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil, felicitando a la Academia General Militar por la organización de este ciclo, y dando nuestra enhorabuena a Alfonso García Roldán por habernos dejado el regalo de su magnífica conferencia.

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