Fiel a la tradición, la Hermandad Provincial de Antiguos Caballeros Legionarios de Zaragoza conmemoró, el pasado día 7 de junio de 2026, en la capital aragonesa, un año más, el CIII aniversario de la caída en combate del Teniente Coronel, Jefe de la Legión, D. Rafael de Valenzuela y Urzaiz, acontecida el 5 de junio de 1923 en Peña Tahuarda, en la posición de Tizzi-Assa, (Marruecos) cuando comandaba las Banderas I, II y IV de la Legión.
El Teniente Coronel Valenzuela era un brillante militar español de sólida formación. Humanista y políglota, además del español, dominaba a la perfección el francés, el inglés, el alemán, el griego y el latín. Fue Caballero de la Orden de Santiago y Maestrante de la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza.
El acto conmemorativo se desarrolló, a partir de las 11.30 horas, presidido por el Inspector General del Ejército de Tierra, Teniente General Excmo. Sr. D. Raimundo Rodríguez Roca, en el monumento a la Legión ubicado en los Pinares de Venecia, único en España, con una capilla que guarda una imagen del Cristo de la Buena Muerte.
Asistieron, entre otras, las siguientes autoridades militares:
Comandante Militar de Zaragoza y Teruel, y Director de la Academia General Militar de Zaragoza, Excmo. Sr. D. Prudencio Horche Moreno; General Jefe de la Brigada “Aragón” I, Excmo. Sr. D. Francisco Javier Calero Perea; Coronel Delegado de Defensa en Aragón, Ilmo. Sr. D. Victoriano José Blanco Caraballo, siendo anfitrión del acto el Presidente de la Hermandad Provincial de Antiguos Caballeros Legionarios de Zaragoza, Teniente Coronel Sr. D. Miguel Aranda García.

Estuvieron representadas las siguientes Hermandades y Asociaciones de veteranos:

Asociación Española de Militares y Guardias Civiles con Discapacidad; Asociación Española de Soldados Veteranos de Montaña; Asociación de Veteranos Paracaidistas de Aragón; Asociación Española de Veteranos de las Brigadas de Tropas de Socorro; Reales Tercios de España.
En el interior de la capilla, se celebró la Santa Misa, oficiada por el Capellán Castrense. R.V. Ángel Ruiz Fernández, quien dio inicio al oficio religioso recordando con cálidas palabras al héroe de la Legión, Teniente Coronel Rafael de Valenzuela.

Se dio lectura del libro del Deuteronomio, Moisés habló al pueblo diciendo: recuerda todo el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho correr estos cuarenta años por el desierto; para afligirte, para probarte y conocer lo que hay en tu corazón. Él te afligió haciendo que pasaras hambre, y después te alimentó con el maná, que tu no conocías ni conocían tus padres, para hacerte reconocer que no solo de pan vive el hombre, sino que vive de todo cuanto sale de la boca de Dios. No olvides al Señor, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con serpientes abrasadoras y alacranes, un sequedal sin una gota de agua, que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres.
Al Salmo, respondimos: Glorifica al Señor, Jerusalén.
Se dio lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los corintios: Hermanos, el cáliz de la bendición, que bendecimos ¿no es comunión de la sangre de Cristo?, y el pan que partimos ¿no es comunión del cuerpo de Cristo?, porque el pan es uno y nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan.

El R.V. Ángel Briz, hizo lectura del Santo Evangelio según San Juan. En aquel tiempo dijo Dios a los judíos: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo os daré es mi carne para la vida del mundo”. Disputaban los judíos entre sí, ¿cómo puede este darnos su carne a comer?. Entonces Jesús les dijo: en verdad, en verdad os digo si no coméis el pan del Hijo del Hombre, si no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo; no como el de vuestros padres, que comieron y murieron; el que come de este pan vivirá para siempre.

He aquí algunos pasajes de la homilía pronunciada por el R.V. Ángel Briz. Nos reunimos para celebrar la eucaristía, en este caso ofreciendo esta Santa Misa, que es la que más brilla en todo el año litúrgico, porque es la del Corpus Cristi, en el cual se muestra como Cristo se entrega y se derrama para que vivamos vida eterna.
Y, a esto estamos llamados, a imitar entregándonos a los demás recordando justamente al teniente Coronel Valenzuela. Esta no es una efeméride más, es sacrificio como el de la policía, para acompañarnos en Jesús y seguir trabajando en ese servicio y en esa entrega.
Por eso hoy, al recordar y al pedir por el eterno descanso de los hermanos del teniente Coronel Valenzuela, pedimos por todos los componentes de la Legión, por los que la han servido y por los que la están sirviendo más allá del territorio español. Le pedimos a la Inmaculada, Patrona de España, y al Cristo de la Buena Muerte, que nos amparen siempre y nos protejan para que sirvamos bien imitando al único que no defrauda, que es Cristo Jesús. Que así sea.
A continuación, la Presidenta de la Sección de Damas del Cristo de la Buena Muerte, Dña. Encarnación Salvador Barón, procedió a la imposición de Medallones de la Sección a las nuevas Damas ingresadas en la misma.
Posteriormente, en la Glorieta de la Legión, se celebró la emotiva ceremonia de homenaje a los caídos. Se procedió al izado de la Bandera de España a los acordes del Himno nacional y seguidamente se rindió honores a los que nos precedieron en el servicio a España, entregando en ello lo más preciado, su vida.

A los pies del Cristo de la Buena Muerte se depositó una corona de laureles portada por dos miembros de la hermandad. En medio de un profundo y respetuoso silencio escuchamos el Toque de Oración, ese momento de intensa emoción, difícil de contener.
Con los VIVAS de rigor, lanzados por el Presidente de la Hermandad Provincial de Antiguos Caballeros Legionarios de Zaragoza, y el arriado de la Bandera de España, a los acordes del Himno nacional, concluyó la conmemoración del CIII aniversario de la caída en combate del Teniente Coronel, Jefe de la Legión, Ilmo. Sr. D. Rafael de Valenzuela y Urzaiz. La conmemoración fue un bello ejercicio de memoria histórica que recordaremos con respeto y admiración.
Desde estas sencillas líneas de los Reales Tercios de España, fundados en 1942 por S.A.R. Don Juan de Borbón y Battenberg, felicitamos a la Hermandad legionaria de Zaragoza, en la persona de su Presidente, Teniente Coronel Sr. D. Miguel Aranda García, por la brillante organización del acto, que revistió gran solemnidad, y le expresamos nuestro agradecimiento por su invitación al mismo.
