Parada

LOS REALES TERCIOS DE ESPAÑA ACOMPAÑAN A LA COFRADÍA DE LA CRUCIFIXIÓN DEL SEÑOR EN LAS PROCESIONES DE SEMANA SANTA 2018

Les damos hoy la bienvenida, queridos lectores que nos siguen, a estas sencillas páginas en las que les invitamos a disfrutar con nosotros en el recuerdo de una bella jornada plena de religiosidad, tradición y fe, que vivimos el pasado día 29 de marzo de 2018, en el marco de la Semana Santa zaragozana.

Continuando lo que viene siendo tradición desde 2006, los Reales Tercios de España dieron Guardia de Honor a los Pasos que la Cofradía de la Crucifixión del Señor y de la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asis procesionó el pasado día de Jueves Santo por el centro de la capital aragonesa.

Liturgia de Jueves Santo

Previamente, una representación del V Tercio “General Aranda” había asistido a la procesión de Domingo de Ramos, en la primera vez que la cofradía la hace en este día, pues antes se realizaba el Miércoles Santo. Antes tuvo lugar la Bendición de Ramos en el patio del Colegio de San Antonio con participación de la Sección de Tambores, luego la celebración de la Santa Misa y después la procesión, con el Paso de la Virgen únicamente, que discurrió por el barrio de Torrero partiendo de la iglesia de San Antonio.

También asistieron dos representaciones del V Tercio al Vía Crucis que la cofradía realizó el día de Martes Santo partiendo de la iglesia franciscana de Jesús Maestro, por diversas calles del barrio Jesús, y del casco histórico, para terminar en la iglesia de San Cayetano. El acto central tuvo lugar frente a la Seo, primera catedral cristiana construida en Zaragoza, donde juraban tradicionalmente sus cargos los reyes de Aragón.

En el centro personalidades de RR.TT.

Tuvo lugar allí, coincidiendo con la XII Estación, una secuencia especialmente emotiva, que a muchos nos puso el corazón en un puño pues, como característica especial diremos que este año se ha realizado el STABAT MATER (Estaba la Madre). La ceremonia consta de un encuentro entre el Cristo de la Peana y el Paso de la Virgen, y representa el sufrimiento de la Virgen ante su hijo crucificado. La verdad es que fueron momentos de intensa emoción que no olvidaremos fácilmente.

Nueve de los doce miembros integrantes de la Guardia de Honor

La fundación de la Cofradía de la Crucifixión del Señor y de la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asis, con la que estamos hermanados desde el año 2006, se remonta a marzo de 1952.

Su origen se encuentra en los Hermanos Terciarios de la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asis, pertenecientes a las tres órdenes establecidas canónicamente en Zaragoza, (de Santa Catalina, de los P.P. Capuchinos de San Antonio de Torrero y de los P.P. Franciscanos del Arrabal).

Como hemos dicho otras veces, hay ocasiones en las que resulta especialmente grato el relatar acontecimientos en los que hemos participado, siendo esta una de ellas al recordar una maravillosa jornada de Jueves Santo.

Para los Reales Tercios de España vivir la religiosidad de la Semana Santa ya es gratificante para nuestra alma y para nuestro espíritu, hacerlo con la intensidad de participar junto a una de las veinticinco cofradías de Zaragoza, es todo un lujo, y dar Guardia de Honor a sus Pasos es un privilegio.

Nuestro vicepresidente nacional, José Miguel Ivars Ferrer y la Jefe del V Tercio “General Aranda”, Idoya Cabello Guillén, estuvieron junto a nosotros desde los preámbulos de la procesión y durante el oficio religioso, acompañándonos luego a lo largo del itinerario tomando imágenes de la misma.

Se iniciaron los actos del día 29 con la Liturgia de Jueves Santo, en la iglesia de San Antonio, oficiada por el R.V. Luis Longas, Consiliario de la Cofradía.

En el transcurso de la misma se procedió a la ceremonia de bendición de Hábito e imposición de Medalla de la Cofradía a siete jóvenes cofrades, con edades comprendidas entre uno y veintidós años. La Medalla les fue entregada por la Hermana Mayor María Ángeles Langoyo.

A las 10.45 horas, finalizada la liturgia , fuimos saliendo de la iglesia para ocupar posiciones previas a la procesión, junto a la imponente torre-sagrario militar que guarda los restos de más de 3000 soldados italianos muertos en la Guerra Civil Española.

Hermana Mayor

Doce miembros de los Reales Tercios de España, vestidos con uniforme de gala, habíamos acudido a esta importante cita, algunos venidos desde Madrid y Barcelona, para acompañar a la cofradía en la procesión penitencial de Jueves Santo.

Siguiendo las indicaciones del Hermano Cetro, Hugo Blanco, cuatro de nosotros dimos Guardia de Honor al Paso de la Virgen de los Ángeles en su Tristeza, otros cuatro a la Peana de Cristo Crucificado, que es portado a hombros, y cuatro más al Paso Titular, denominado “La Lanzada”, esculpido en 1841 por el bilbilitano José Alegre.

Cumpliendo el horario previsto se inició la procesión que tenía por delante el siguiente recorrido: Iglesia de San Antonio de Padua, Paseo Cuellar, Paseo Sagasta, León XIII, Paseo Constitución, Escar, Plaza de los Sitios, Arquitecto Magdalena, Coso, Alfonso I, Manifestación, Iglesia de Santa Isabel de Portugal (San Cayetano).

Muchas fueron las curiosidades y novedades que pudimos observar de cerca en el desarrollo de la jornada.Vamos con la primera de ellas, empezando por el principio y estando ya en movimiento.

Tres jinetes-cofrades abren paso

En otros tiempos, y aunque era criticado, gente de a caballo abría el cortejo procesional para despejar el camino. Esa tradición se mantuvo en muchas cofradías mientras el ayuntamiento les proporcionaba caballos. En la actualidad el ayuntamiento no lo hace y alguna de ellas, como es el caso de la Cofradía de la Crucifixión del Señor, lo hace con sus propios medios. Tres cofrades a lomos de magníficos caballos de la Hípica Haras de Mundiel, abrían la procesión.

Seguidamente marchaba el Guión de la Cofradía, escoltado por cuatro niños sujetando sus borlas y dos faroles con el anagrama de la misma. El Emblema del Guión consiste en una cruz en la que se ven clavados dos brazos, el de Cristo -desnudo- y el de San Francisco, vestido con el hábito, emergiendo sobre una nube de divinidad.

Seguidamente lo hacían el Guión de la Cofradía de la Virgen de los Dolores, de Utebo, invitada a la procesión de Jueves Santo, y detrás su sección de cornetas y tambores.

A continuación dos jóvenes cofrades femeninas portaban la caja de incienso y el incensario.

Guion y Faroles de la Crucifixión del Señor

Detrás suyo iba el Paso de la Virgen al que dábamos Guardia de Honor cuatro oficiales de los Reales Tercios de España. La Virgen se saca a procesionar desde el año 2016, y es una talla de candelero, realizada en Sevilla por Ángel Luis Tejera, imaginario sevillano.

Este año ha salido vestida con una saya de Mariano Martín Santonja, bordada en Sevilla. La advocación de la Virgen es “Nuestra Señora de los Ángeles en su Tristeza“, como no podía ser de otra manera en una cofradía franciscana.

Hemos de decir que cada Paso tiene sus propios toques procesionales, para salir y para entrar, siendo el de salida de la iglesia de San Antonio y el de llegada a la iglesia de Santa Isabel de Portugal (San Cayetano) los más importantes de los dieciséis toques que se escuchan a lo largo de la procesión.

Nuestra Señora de los Ángeles en su Tristeza con Guardia de RR.TT.

Después del Paso de la Virgen venían tres Damas de Mantilla, la Sección de Velas y las representaciones de otras cofradías.

A continuación lo hacía la Peana del Cristo Crucificado, que se estrena totalmente este año, escoltada por cuatro miembros de RR.TT. Se ha hecho en aluminio, para que tuviera menos peso, y se fabricó en Talleres Juste. Como característica especial diremos que lleva delante un candelabro judío, Menorah, con sus siete velas. Detrás de la Peana iban tres Damas de Mantilla, y a continuación, con una vela a cada lado, la TAU, que es una Cruz In Memoriam en recuerdo de los cofrades fallecidos.

Detrás suyo venía la Sección de Tambores e instrumentos de la cofradía, sumando unos setenta de ellos, bajo la dirección de Alex Alcantara Langoyo.

Peana del Cristo crucificado

Después, la Presidencia, donde se encontraban el Consiliario y la Hermana Mayor de la Cofradía, así como los Hermanos Mayores de las cofradías invitadas: Oración del Huerto; Nuestra Señora de los Dolores, de Utebo; Sangre de Cristo; y también un jotero, Jonathan Cabello, cofrade de la Cofradía de Nuestro Señor Atado a la Columna.

Este año, con motivo de su 75º Aniversario, fue invitada la Cofradía del Silencio a que participara junto a ellos, y en este acto intervinieron las Trompetas Heráldicas del Silencio.

A continuación, y escoltado igualmente por cuatro miembros de RR.TT., venía el Paso Titular, denominado La Lanzada, que representa el momento en el que el romano Longinos hiere con su lanza el costado de Jesús, crucificado en la cruz.

Detrás del Paso Titular iban tres Damas de Mantilla, las cruces de cierre y los penitentes.

TAU Cruz In Memoriam

Algo así como 350 cofrades participaban en la procesión. Vestían el hábito franciscano, compuesto por sayal marrón con capucha y cordón franciscano con los tres nudos, que representan los votos de pobreza, castidad y obediencia. La Medalla que cuelga de un cordón beige es una cruz con el Anagrama de la Cofradía en el anverso, y en el reverso la palabra Crucifixión. No llevan guantes, en señal de humildad, y lo que sí llevan, colgando del cíngulo, es un rosario franciscano.

Numeroso público se había congregado en la fachada principal y aledaños de la iglesia de San Antonio para contemplar la solemne salida de la procesión que, una vez iniciada la marcha, se dirigió por el Paseo Cuellar hacia la izquierda.

Paso titular La Lanzada

Por espacio de cuatro horas, y durante algo más de tres kilómetros de recorrido, percibimos la devoción y respeto del público hacia las sagradas imágenes y su cariño hacia todos nosotros.

A lo largo de todo el itinerario, se predicaron las Cinco Llagas de Cristo, siendo este año la primera vez que se realiza en la Procesión de Jueves Santo, pues habitualmente se hace en el Vía Crucis, creándose este año también toques específicos para ello.

Estas fueron las predicaciones de las cinco llagas: Bajando por el paseo Sagasta, a la altura de la iglesia de las Siervas de María se hizo la primera predicación, a la llaga del pie izquierdo.

Te adoro, llaga santísima del pie izquierdo de mi Señor Jesucristo; y por la sangre que por ella derramaste, te suplico, ¡benignísimo Salvador mío!, me concedas una fe viva, y perdones los malos pasos y movimientos de mi vida disipada.

En la calle León XIII, junto al Colegio de las Carmelitas, se hizo la segunda predicación, a la llaga del pie derecho.

Te adoro, llaga sagrada del pie derecho de mi Señor Jesucristo; y por el dolor que por ella padeciste, te suplico, ¡dulcísimo Redentor mio!
Traspases mi alma con el clavo de tu santo temor, concediéndome una firme esperanza, y la gracia de andar siempre recio por el camino real de tu santa ley.

Representaciones de otras cofradías

La procesión llegó al Monasterio de Santa Catalina (Clarisas) en la calle Arquitecto Magdalena, y tuvo lugar la tercera predicación, a la llaga de la mano izquierda.

Adoro, amantísimo Jesús mío, la llaga de tu mano izquierda; y te doy gracias de haberla recibido por mi amor. Concédeme por la sangre que por ella derramaste, una caridad ardiente; perdóname las ofensas que te hice con mis perversas acciones, palabras y sentidos.

En la calle del Coso, a la altura del Teatro Principal, se hizo una parada técnica en previsión de que la Peana necesitase relevo, y para coordinar el cruce con la procesión de la Cofradía de la Exaltación.

La cuarta predicación, a la llaga de la mano derecha, tuvo lugar en la plaza de España, donde antiguamente estaba el convento de San Francisco, arrasado por los franceses durante Los Sitios de Zaragoza.

Adoro, pacientísimo Jesús mío, la llaga santísima de tu mano derecha; y por los tormentos que en ella padeciste por mi amor, te suplico me perdones el mal uso que hice de mis potencias, y me otorgues la gracia de estar en el Juicio Final a tu mano derecha con los escogidos.

Después, con toda la cofradía en la calle Alfonso I, llegados a la confluencia con la calle Manifestación, se realizó la quinta predicación, a la llaga del costado.

Sección de Instrumentos

Te adoro, llaga amorosísima del costado de Jesús; ¡quién pudiese morar en ese sagrado asilo, en ese divino Corazón en quien descansan los elegidos!. Por la sangre y agua preciosa que salió de ese costado abierto, y por el vivo dolor que hirió el Corazón de tu amantísima Madre; concédeme, Señor, la perseverancia final, y haz que penetren en mi pobre corazón los nobles afectos que animaban el tuyo.

En las predicaciones, además de las lecturas reflejadas, la jota se hizo oración cuando el jotero Jonathan Cabello, interpretó en cada una de ellas, una jota de significado religioso.

También diremos que, aparte de las paradas que hemos señalado, se realizaron otras, intermedias y breves, con el fin de que se efectuaran cambios en el relevo de portadores de la Peana.

Queremos resaltar ahora una consideración de la cofradía y es que, con la procesión titular de las llagas, se le quería dotar de personalidad a la procesión y a su Paso Titular, una personalidad propia que la distinga no solo del resto de las procesiones de la cofradía sino de otras procesiones de Semana Santa.

La predicación de las llagas es una procesión muy famosa tanto en la Semana Santa castellana como andaluza. Prácticamente no falta en ninguna Semana Santa principal, pero, casualmente sí aquí, ¿por qué?.

La devoción de las 5 llagas fue iniciada por San Francisco de Asís que según la tradición, en estado de éxtasis, recibió directamente del crucificado estos estigmas en su propio cuerpo.

Debía ser una cofradía franciscana la que realizase esta procesión en Zaragoza, la Cofradía de la Crucifixión del Señor y de la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís porque es, además, la que dispone de un Paso Titular, el de La Lanzada, con un Cristo con las cinco llagas en la Cruz.

Tras la entrada de la procesión a la plaza del Justicia, el Consiliario dictó un pequeño discurso sobre la resurrección y seguidamente se procedió a la secuencia de puesta en libertad de palomas.

Instantes previos a la entrada en San Cayetano

Quizás los momentos más intensos de la jornada fueron los que vivimos precisamente en la plaza del Justicia frente a la iglesia de Santa Isabel de Portugal. Formados en línea de cuatro, detrás de cada uno de los Pasos a los que dábamos Guardia de Honor, estuvimos flanqueados por la Sección de Instrumentos, Tambores y Bombos, a la derecha, y por las representaciones de otras cofradías a la izquierda.

Detrás las Damas de Mantilla y el resto de la formación procesional. Todo a nuestro alrededor respiraba religiosidad, tradición y fe, en un ambiente de intensa emotividad.

Como curiosidad diremos que cuando los jinetes llegan a la plaza del justicia, los caballos se recogen y los jinetes-cofrades entran en la iglesia detrás de la TAU.

Con la solemne entrada de los tres Pasos en la iglesia de San Cayetano, al filo de las 15.00 horas, finalizó para nosotros una maravillosa jornada de jueves Santo que vivimos junto a la Cofradía de la Crucifixión del Señor y de la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís, a la cual los Reales Tercios de España quedamos muy agradecidos por haber confiado un año más en nosotros para dar Guardia de Honor a sus Pasos procesionales. Especial agradecimiento expresamos a la Hermana Mayor, María Ángeles Langoyo, por las infinitas facilidades que nos ha dado para la confección del presente trabajo.

Una curiosidad más apuntamos. Delante de nosotros hizo su entrada en la iglesia de San Cayetano la Cofradía de la Exaltación de la Santa Cruz, con Guardia de la Guardia Civil, y detrás nuestro lo hizo la Cofradía de Jesús Abrazado a la Columna y de la Verónica, con Guardia del Cuerpo Nacional de Policía.

Finalmente, nos parece obligado reflejar aquí, en justo reconocimiento a su esfuerzo, los nombres de los doce miembros de los Reales Tercios de España que formaron la Guardia de Honor: Rosario Sánchez, Manuel Grao, Emilio Ortiz, Salvador Molist, Alberto Duch, Antonio Álvarez, Javier Pedret, Ericc Duch, Javier López, Eduardo Maeinhardt, José M. Fernández, Ramón Alcocer.

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