Actos Sociales

PROCLAMACIÓN SOLEMNE COMO BASÍLICA MENOR DE LA REAL COLEGIATA DEL SANTO SEPULCRO DE CALATAYUD

S.E.R. Monseñor Eusebio Hernández Sola presidió la eucaristía

El pasado día 12 de junio de 2021, con un aplazamiento de varios meses debido a las excepcionales condiciones sanitarias de todos conocidas, tuvo lugar la Proclamación Solemne como Basílica menor de la Real Colegiata del Santo Sepulcro de Calatayud, título concedido el 9 de noviembre de 2020 por el Santo Padre, pasando a ser el primer y único templo que ostenta este título en toda la Diócesis de Tarazona.

Tuvimos el gran honor de ser invitados, por la Presidencia de la Sección de Aragón, de la Lugartenencia de España Oriental a este acto, que podemos considerar de histórico, cargado de gran solemnidad, desarrollado principalmente en, la que es considerada como la casa madre en España de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén, la Real Colegiata del Santo Sepulcro de Calatayud, un majestuoso templo católico del siglo XVII.

Los preparativos del acto se iniciaron a las 11.00 horas en el Aula Cultural San Benito, una antigua iglesia situada detrás del Hotel Monasterio Benedictino. Allí tuvo lugar el revestimiento de los 120 Caballeros y Damas asistentes, y la posterior formación del Capítulo. A las 11.45 se dirigieron en procesión hacia la Real Basílica donde sonaron jubilosas las campanas para anunciar el inicio de la ceremonia.

En la procesión desfilaron, tras la Cruz Parroquial, los símbolos basilicales (la umbela y el tintinábulo) que fueron regalados a la Basílica por las dos Lugartenencias españolas de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén. A continuación los banderines de todas las Secciones y Delegaciones y los estandartes de las dos Lugartenencias. Seguidamente las Damas de la Orden y después los Caballeros por su grado en la Orden.

Al final los Presidentes y Delegados, los miembros de los Consejos de las Lugartenencias y los Lugartenientes. Asistió igualmente el Vicegobernador General de la Orden para Latinoamérica, Excmo. Sr. D. Enric Mas y López.

Procesión hacia la Colegiata del Santo Sepulcro

A la entrada de la Basílica se unió el clero, con la asistencia de los Obispos de Tarazona, Monseñor Eusebio Hernández Sola, que es el Prior de la Sección de Aragón, y el de Barbastro-Monzón, Monseñor Ángel Pérez Pueyo; el Cardenal emérito de Barcelona Luis Martínez Sistac, que es el Gran Prior de la Lugartenencia de España Oriental, y clero de la ciudad de Calatayud y de la Diócesis, así como los Canónigos del Cabildo de la Basílica Colegiata al completo. Avanzaron por la Vía Sacra, donde los Caballeros y Damas de la Orden se habían situado a ambos lados del pasillo central, dando gran vistosidad a esta secuencia.

Autoridades civiles y militares

Hemos de decir que el aspecto interior del templo era impresionante. El altar se hallaba ricamente adornado con bellos centros florales de claveles blancos y amarillos, que son los colores pontificios. A los miembros de la Orden y del clero mencionados hay que sumar la presencia de numerosas autoridades civiles, entre ellas las siguientes: Alcalde de Calatayud, Excmo. Sr. D. José Manuel Aranda Laja, Senador Real; los Tenientes de Alcalde, José Hueso Navarro, José Manuel Gimeno Castellón y Jorge Lázaro Fernández; y los Concejales, Ana Isabel García García, María Simóna Gragan; María Jesús Peñalosa, María del Pilar López González, Belén Jiménez Cabello, Santiago Mingotes Bareas; Yolanda Julvez Sanz, María Sandra Martínez, Jesús Monge Alejandre, Ana Belén Ballano López y María Pilar. Delgado.

En representación de la UNED asistió el también Concejal Luis Joaquín Simón Lázaro; Igualmente asistió el Magistrado Juez del Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción, nº 2, de Calatayud, Santiago Beltrán Monforte.

Del estamento militar estuvo presente el Director de la Academia de Logística de Calatayud, Coronel Ilmo. Sr. D. Ignacio Aldama Orozco, y el Suboficial Mayor Don Avelino Belmonte Barragan, también de la Academia de Logística del Ejército.

Mandos del Escuadrón de Vigilancia Aérea Nº 1 (El Frasno) y del Puesto de la Guardia Civil de Calatayud excusaron su asistencia por obligaciones ineludibles de servicio.
De las Fuerzas de Seguridad del Estado asistieron el Jefe Superior de Policía en Aragón, Juan Carlos Hernández Muñoz; Comisario Jefe Provincial de Policía en Zaragoza, Fernando Pascual Grasa; Jefe de la Comisaría de Policía en Calatayud, Carlos García Falcón; Inspector Jefe de la Policía Local de Calatayud, Francisco José Tabuenca. Silvestre.
Los Reales Tercios de España, fundados en 1942 por S.A.R. Don Juan de Borbón y Battenberg, estuvieron representados por Don Manuel Grao Rivas, Jefe de RR.PP. e Institucionales del Tercio Norte-Aragón.

Dignatarios de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén

Junto al precioso órgano de la basílica se hallaba el grupo Camerata Lírica de España, compuesto en esta ocasión por la Soprano Inmaculada Laín, la Mezzosoprano Eva Marco y el Bajo Armando del Hoyo, acompañados al órgano por D. Eusebio Fernández-Villacañas, y dirigidos por el Tenor y Caballero Comendador de la Orden (Sección de Aragón), Ilmo. Sr. D. Rodolfo Albero Colino.

En la nave de la Epístola, se hallaba situado el Coro Juvenil Augusta Bilbilis, acompañado al órgano por Dª María Teresa Vargas, acompañado también por el trompetista D. Antonio García Perruca y dirigido por el Maestro, D. Victor Solanas Donoso.

Numerosos fieles completaban el aforo máximo permitido por los protocolos de seguridad establecidos a raíz de la pandemia que padecemos.
Así pues, con esta impresionante puesta en escena y con la solemnidad como dueña de todos los espacios del templo, dieron comienzo las distintas secuencias del acto.
Se realizaron dos celebraciones, siendo la primera el Ceremonial Litúrgico de la Investidura de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén. Un Ceremonial aprobado para el Culto Divino, en lo que se refiere a la fórmula de Investidura de los Caballeros y de las Damas.

LECTURA DE LA BULA DE INVESTIDURA.

Se dio lectura del Decreto por el que Su Eminencia Reverendísima, el Cardenal Gran Maestre de la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén, ha nombrado al Caballero Eclesiástico que va ha recibir la investidura. La nobilísima Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén, fundada en época antigua para custodiar y honrar el sepulcro del Divino Redentor de Jerusalén, fue siempre objeto de especial benevolencia por parte de los romanos Pontífices, como claramente demuestran numerosos testimonios. El Papa Pío Nono y sus sucesores, deseando adaptar la Orden a las concretas exigencias de los tiempos, establecieron después Caballeros a título de honor tanto a los clérigos como a los laicos que hubieran realizado méritos en la parte terrenal de Cristo Jesús, o estuvieran dispuestos a ofrecer sus propios trabajos en favor de Tierra Santa.

Ceremonia de Investidura

Teniendo todo esto presente y haciendo uso de la facultad que nos ha sido concedida como Gran Maestre por el Sumo Pontífice, felizmente reinante, esto es de conceder diplomas a los clérigos y los laicos, de uno y otro sexo, que serán admitidos en la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén, NOS, elegimos, nombramos, proclamamos e investimos a ti, Javier Vicente Sanz y Lozano, Caballero Eclesiástico concediéndote la facultad de llevar las insignias caballerescas de esta milicia según el grado propio de tu dignidad, junto con todos los privilegios, gracias y prerrogativas de las que gozan y gozarán los miembros que como tú gozan en dicha Orden de la misma dignidad.

En testimonio de todo lo anteriormente expuesto, hemos hecho expedir el presente diploma y, habiéndolo firmado de nuestra mano, sellado con el sello de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado, ordenamos que os sea entregado.

Dado en Roma, en el Palacio de la Orden, a 25 de marzo de 2021. El Cardenal Gran Maestre.

Ofició el Sagrado Rito: Su Eminencia Reverendísima el Cardenal Don Lluis Martínez Sistach, Gran Prior de la Lugartenencia de España Oriental, en presencia de Su Excelencia Reverendísima Monseñor Don Eusebio Ignacio Hernández Sola, OAR, Obispo de Tarazona.

Presidieron el Capítulo: Su Excelencia D. Juan Carlos de Balle y Comas, Lugarteniente de España Oriental y Su Excelencia D. José Carlos Sanjuán y Monforte, Lugarteniente de España Occidental. Fue llamado al altar el eclesiástico que iba a ser investido, el Ilmo. y Rvdmo. Sr. D. Javier-Vicente Sanz y Lozano, Ruiz y Enguita.

Fue apadrinado por el Caballero Eclesiástico Ilmo. y Rvdmo. Sr. D. Miguel González y Soriano, Prior emérito de la Real Colegiata.
El órgano y el coro interpretaron Veni Creator Spiritus. El eclesiástico se situó al pie de la escalinata del altar, con su padrino detrás de él, ante el celebrante, que pronunció la siguiente formula: Recibe este símbolo, adornado con la salvadora Cruz de Nuestro Señor Jesucristo que trae salvación. Como sacerdote de Jesucristo, que sea para ti un recordatorio de la responsabilidad que tienes de atender y cuidar de este rebaño cuyo cuidado te ha sido confiado.

Interior del templo

Ahora, como miembro ya investido de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén, será tu cometido y responsabilidad trabajar con los Lugartenientes y Presbíteros de nuestra Orden para dirigir las actividades espirituales de sus Lugartenencias. Que tu primer testimonio ante los miembros de la Orden sean tu ejemplo continuo de abnegación , de oración personal y de celo por la paz y la plena justicia en Tierra Santa.

El eclesiástico a ser investido se arrodilló ante el celebrante quien le impuso la muceta, y luego el padrino ofreció la venera al celebrante que la puso al cuello del nuevo Caballero Eclesiástico. El celebrante intercambió el abrazo de paz con el Caballero Eclesiástico y este, ya investido, se dirigió hacia el Lugarteniente para el saludo, retornando luego a su sitio.

A continuación, el Lugarteniente de España Occidental, dio lectura de un mensaje del Emmo. y Rvdmo. Cardenal Fray Carlos Amigo Vallejo, Gran Prior de la Lugartenencia de España Occidental, que trasladaba al Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Eusebio Hernández Sola, Obispo de Tarazona, al no poder asistir a la ceremonia: Mi estimado hermano en el episcopado Don Eusebio, el pasado 20 de noviembre de 2020 la bilbilitana Colegiata del Santo Sepulcro fue elevada al rango de Basílica. La sagrada Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, comunicó a Su Excelencia, en nombre del Papa Francisco, la decisión favorable.

Para ello se había argumentado previamente sobre el templo, que era antiguo, amplio y artístico, que estaba solemnemente consagrado, que sobresalía histórica y religiosamente entre los demás templos de la diócesis que ofrecían Culto Divino, así como el espacio celebrativo, que estaba debidamente dispuesto para la liturgia. De igual modo se añadía que era la casa madre de la Orden del Santo Sepulcro en España y su primera fundación fuera de Jerusalén.

De esta gran noticia, Su Excelencia quiso hacernos partícipes a las Lugartenencias de la España Occidental y de España Oriental, y en concreto a sus Capítulos Nobles, y a mi mismo como Lugarteniente de una de ellas, invitándonos para celebrarlo in situ. “Como un peregrino más y respondiendo con sumo gusto, me disponía a acompañar en la alegría a esa querida Diócesis de Tarazona y a su pastor, pero los planes de Dios no me lo han permitido por tener que estar presente en la Catedral de Sevilla, a la misma hora, participando en la toma de posesión del nuevo Arzobispo, del que humildemente he sido predecesor”

El tiempo pasa pero Dios se hace puntual y presente en todo momento. Cada año acudimos los Caballeros y Damas de las dos Lugartenencias a un acto conjunto para celebrar la fe y vincularnos, aún más, a esa entrañable, ya Basílica, con el gesto de Toma de Posesión del Sitial del Toro como Canónigos Honorarios.

Este acto, de alguna manera, nos hace también parte de la iglesia particular que Su Excelencia pastorea con tanto celo, gracias por permitírnoslo. A través del Lugarteniente de la España Occidental quiero hacerle presente, de forma muy cercana, a Su Excelencia, así como a todos los reunidos, y transmitirles mi felicitación, con mi fraternal afecto, Monseñor, Cardenal, amigo mio.

Monseñor Fray Carlos Amigo dijo lo siguiente: Deseo también decir unas palabras de agradecimiento al Santo Padre, Francisco, y también a la Congregación del Culto Divino, por habernos sonreído, y perdón por la expresión, que vincula totalmente, y así ha sido históricamente, a esta Colegiata, ahora Basílica, al Santo Sepulcro de Jerusalén. Porque realmente vincula a la Diócesis y a todos vosotros que con tanta devoción y con tanto espíritu de historia, de sentido de identidad, cada año venimos aquí para una celebración digna de recuerdo.

Resaltó que la concesión del título de Basílica menor a la Colegiata del Santo Sepulcro es un don gratuito que el Señor nos hace, pero que significa también que en esta Iglesia-Basílica el culto, la celebración de la fe, la oración, la liturgia, serán bien celebradas, serán participadas.

También puso de relieve que era ésta una celebración especial por cuanto el párroco de esta parroquia, ahora Basílica, había entrado, se había incorporado al Santo Sepulcro de Jerusalén, que nos ayuda a todos a mirar con ojos distintos a Tierra Santa, lugar actualmente aún de mucha lucha, de muchas muertes, de sufrimiento, y que realmente necesita ayuda. Necesita ayuda espiritual y ayuda material, por lo que invitó a esta pequeña parroquia y a esta querida ciudad a vivir más intensamente esta vinculación con Tierra Santa, donde nació, creció, murió y resucitó Jesucristo Nuestro Señor.

Finalizada esta primera celebración, y después de unos momentos de oración y del Benedicámus Domino, los clérigos se retiraron a la Sacristía para revestirse con los ornamentos propios de la eucaristía.

La Santa Misa estuvo presidida por S.E.R. Monseñor Don Eusebio Hernández Sola, OAR, Obispo de Tarazona. Con el concelebraron el Emmo. y Rvdmo. Señor Cardenal Don Lluis Martínez Sistach, Arzobispo emérito de Barcelona, Gran Prior de la Lugartenencia de España Oriental; Obispo de Barbastro-Monzón, Monseñor Don Ángel Pérez Pueyo; Cabildo de la Real Basílica Colegiata y clero asistente.

Momentos previos a la Santa Misa

Al inicio, cuando la procesión entra en la iglesia, se cantó el Himno a Cristo, Señor del Milenio (G. Liberto), como Canto de Entrada. Se realizaron los ritos iniciales, saludo del celebrante, monición introductoria, y la letanía del Kyrie Eleison.

Llegamos luego al momento clave de la celebración cuando Monseñor Hernández Sola anunció: Léase el Decreto de Proclamación como Basílica de esta iglesia.

Y se dio lectura del siguiente Decreto: “En la Real Colegiata del Santo Sepulcro de Calatayud, presente el Excmo. Sr. Eusebio Hernández Sola, Obispo de Tarazona, por carta enviada el 10 de septiembre de 2020, manifestando las súplicas y deseos del clero y de los fieles cristianos, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, con la peculiar facultad que ha sido autorizada por el Santo Padre Francisco:

Concedo a la Iglesia Parroquial de la Real Colegiata del Santo Sepulcro, consagrada a Dios en la ciudad de Calatayud, el Título y la Dignidad de Basílica menor, con todos los privilegios jurídicos y litúrgicos que corresponden según las costumbres religiosas, guardando todo lo que se debe cumplir según el Decreto Domus Eccclesiae publicado el 9 de diciembre de 1989, sin que ostre nada en contra.

Sede de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, día 9 de noviembre de 2020, en la Fiesta de la Dedicación de la Basílica Lateranense. Robert Sarah, Cardenal Prefecto, Arthur Roche Arzobispo Secretario.

Numerosos, fuertes y espontáneos aplausos surgieron de entre los fieles festejando esta buena nueva.

Grupo Camerata Lírica Española

Escuchamos luego el Himno del Gloria In Excelsis Deo y participamos de la Oración colecta.
En la Liturgia de la palabra se dio lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: En aquellos días, Pedro, lleno de Espíritu Santo, Dijo: “Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogáis hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; pues, quede bien claro a todos vosotros y a todo Israel que ha sido el nombre de Jesús Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre, se presenta éste sano ante vosotros. Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular; ningún otro puede salvar; bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos”.

Al Salmo Responsorial, respondimos: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
Se dio lectura de la primera carta del apóstol San Juan: Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Se interpretó el ALELUYA y se dio lectura del Santo Evangelio según San Juan: En aquel tiempo dijo Jesús: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir el lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.

Yo soy el buen pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.

Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla.. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.

Coral Juvenil Augusta Bilbilis

En la Homilía, Monseñor Eusebio Hernández, dijo lo siguiente: Es para mí motivo de una inmensa alegría poder celebrar esta eucaristía con vosotros queridos hermanos de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro en esta Colegiata, con el nuevo título de Basílica, del Santo Sepulcro de Calatayud. El que haya sido elevada a Basílica nos significa y nos compromete a una más intensa oración ante el Señor, así como manifestar nuestra más íntima unión con el Santo Padre, que sea en cuanto a enseñanza, como también rezar por el.

La Basílica debe ser un lugar de culto principalmente, pero también de formación y singularmente de caridad. En el ámbito espiritual también merece ser citada la misericordia que se derrama en las basílicas con la obtención de la Indulgencia Plenaria en algunos días concretos, como es el día de la Cátedra de San Pedro; la fiesta de San Pedro y San Pablo, y la Dedicación de la Basílica. Y esto para que lo sigamos más íntimamente con el Santo Padre.

Desde esta Basílicas una de las cuestiones a destacar es su importancia histórica. La fundación de esta Iglesia-Basílica se sitúa en el siglo XII, cuando Alfonso el Batallador legó el Reino de Aragón a las Órdenes Militares del Temple, de San Juan del Hospital, y al Santo Sepulcro.

Estas tres órdenes representaban los tres pilares de los Santos Lugares en aquel momento histórico. La acogida de los peregrinos, encomendada a la Orden de San Juan del Hospital; la defensa de la Tierra Santa, a la Orden de los Templarios; y el fomento y el cuidado del culto en los Santos lugares, a nuestra Orden del Santo Sepulcro.
El 11 de noviembre de 1156 se consagró la primera iglesia aquí, y la comunidad de canónigos regulares inició su andadura, de forma casi ininterrumpida, hasta el día de hoy. El culto y la espiritualidad del Santo Sepulcro ha formado parte de la historia de Calatayud y también de Aragón durante más de nueve siglos, teniendo momentos importantes tanto en el ámbito nacional como en el europeo.

La espiritualidad, sepulcrista, podríamos llamar, ha quedado consumada en el arte. El actual Templo-Basílica, construido en el 1605-1613 por Gaspar de Villaverde, se eleva según los planos de Juan de Herrera. Pero, sin duda, lo más destacable es cómo a través de los retablos que ornamentan la Basílica se hace un recorrido minucioso desde la entrada de Jesús en Jerusalén hasta el Domingo de Ramos, hasta su gloriosa resurrección y sus primeras apariciones el Domingo de Pascua.

Y es que la espiritualidad del Santo Sepulcro tiene su máxima expresión en la resurrección de Jesús. De ahí que la Basílica tenga como titular El Buen Pastor, que da la vida por las ovejas, como hemos escuchado en el evangelio y se haya escogido precisamente esta expresión litúrgica, anunciamos tu muerte proclamamos tu resurrección. No cabe duda queridos hermanos que la Basílica bilbilitana es singularmente importante para la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro, puesto que, sin temor a equivocarnos, podemos afirmar que la casa madre, que aquí inicia su andadura fuera de los Santos Lugares, está aquí en esta Basílica. En primer lugar la rama canonical y posteriormente la rama militar, Caballeros y Damas. Aquí nace, se establece y permanece hasta que Dios disponga. Este es uno de los matices de la singularidad del Santo Sepulcro, Dios lo quiere.

Significa que nos abandonamos a la voluntad de Dios.

Monseñor Eusebio Hernández Sola

Una Basílica ha de brillar por distintos aspectos, pero nos vamos a detener solamente en tres.

El primero, la caridad, es el pilar fundamental. En nuestros estatutos de la Orden, es uno de los objetivos que hemos de competer a los miembros en la práctica de la vida cristiana, observando como guarte los principios de la caridad. Este compromiso lo tenemos bien recogido. Sostener y ayudar a las obras y a las instituciones de culto caritativas, culturales y sociales, de la Iglesia Católica en Tierra Santa.

La caridad comienza, queridos hermanos, por fijar nuestra atención en el hombre, en estar atento los unos con los otros. La solidaridad comienza por no mostrarse extraños e indiferentes a la suerte de los otros. Si queremos construir un mundo diferente tengamos los ojos abiertos, los oídos atentos para escuchar y el corazón sensible para conmoverse y actuar en favor de los que más nos necesitan. La caridad nos pide que seamos sensibles ante la pobreza y, en el nombre de Dios, eliminar de forma contundente las injusticias y la explotación porque nuestro Dios es un Dios comprometido con todo ser humano, pero especialmente con los más pobres y necesitados.

En segundo lugar, la formación. No estoy hablando de una mera cuestión académica, estoy hablando de profundizar en la palabra de Dios, el dejarnos empapar por ella para llegar a experimentar el amor que Dios nos tiene y ser auténticos reflejos de su amor. Nosotros, los del Santo Sepulcro, estamos llamados a poner en el centro y como objetivo principal y final de nuestras obras el amor al evangelio y que este se refleje en nuestro prójimo para testimoniar la bondad y la atención con que Dios nos ama.

La bella imagen de Jesús como El Buen Pastor sugiere el cuidado de Cristo por los suyos, servicio y entrega, su disponibilidad para dar todo por todos. Permanecer en el amor de Jesús no es algo puramente teórico sino estar repleto, lleno de sentido.

En cualquier época y situación, lo decisivo para el cristianismo es no salir del amor fraterno. Dar la vida por los amigos y por los enemigos es consecuencia del verdadero amor. No se trata de dar la vida teológica pudiente sino el poner todo lo que somos al servicio de los demás.

A lo largo de esta larga y tenebrosa pandemia hemos podido comprobar la entrega y generosidad de tantas personas, cristianas y no cristianas, que de forma desinteresada han dado su tiempo y hasta su vida por ayudar a los demás. Todo esto es caridad, es amor, todo ello es expresión del amor de Dios.

Umbela o Conopeo

Y en tercer lugar, la Liturgia. El Papa Francisco nos recuerda que la Liturgia es un tesoro que no puede reducirse a gustos, a corrientes o gestos, pues un cristianismo sin liturgia es un cristianismo sin Cristo. La liturgia, de manera especial la eucaristía, es el lugar privilegiado del encuentro del discípulo con Jesús, de nosotros con Jesús. Como nos recuerda la primera lectura de la misa que hemos escuchado, toda la labor que se lleva a cabo en una Basílica es en el nombre de Jesús, de Jesucristo Nazareno. Toda obra buena que se realice aquí no será cosa de los hombres como nos recordaba hoy también San Pedro en su lectura. Nos interrogáis ¿para qué?, para averiguar qué poder ha curado a este hombre. Pues quede bien claro que ha sido en el nombre de Jesús Nazareno.

Para nosotros los cristianos la vivencia del amor puede, y debe, inspirarse en el estilo de amar de Jesús, nos lo recuerda sus palabras, amaos unos a otros como yo os he amado. El amor de Jesús es la expresión sublime, es el mejor testimonio para nosotros.

En esta Basílica contemplamos como ese mandamiento se plasma de una forma cristalina y es lo que nos hace reconocer la voz del Padre, Pastor. Dios quiera que aquellos que vengan a buscar las fuentes de la misericordia a este Templo, a esta Basílica, del Santo Sepulcro, puedan reconocer en él, el amor, ese amor grande, intenso, del Padre, ese sacrificio del Hijo y ese Don del Espíritu Santo.

Tintinábulo

Los miembros de la Orden estamos llamados a ser hoy, Damas y Caballeros, el espíritu en verdad, comprometidos en nuestras familias, en nuestros puestos de trabajo, en nuestras parroquias, en nuestro entorno. Demostremos que somos verdaderamente personas que aman a Jesús, Especialmente en este momento del Sepulcro y Resurrección. Que Nuestra Madre la Virgen Reina de Palestina sea para todos, pero especialmente para nosotros, miembros de la Orden del Santo Sepulcro, la estrella que guíe con seguridad nuestros pasos al encuentro de su hijo Jesucristo y que aquel que no dudó en dar su vida por las ovejas nos conceda también a nosotros, su pueblo y ovejas de su rebaño, saber entregarnos cada día colaborando y comprometiéndonos en la construcción de una sociedad más justa, más humana, más fraterna, más cristiana.

Nuestra oración también hoy sea por la paz y por la unión de los cristianos allí en esa querida tierra de Tierra Santa, territorio sagrado que la Iglesia y el Papa nos ha confiado a nuestra querida Orden.

Monseñor Eusebio Hernández, rezó la Oración de los Fieles: Jesucristo es Señor para gloria de Dios Padre: él es nuestro único Mediador y Sacerdote, al ofrecer una vez para siempre su sacrificio. Que él, resucitado, interceda ante el Padre por la Iglesia orante en la tierra.

Lugarteniente de España Oriental

A continuación del Dominum deprecemur-te rogamus, audi nos, Monseñor continuó con la oración: Dios y Padre nuestro, que levantaste sobre todo a tu Hijo, obediente hasta la muerte y muerte de cruz, escucha la oración de todos los que creemos en él y queremos seguir su camino de entrega, de sacrificio por amor a ti y a nuestros hermanos.

Llegados a este punto, asistimos a otra de las secuencias importantes de la celebración, como fue la Ofrenda de las Insignias Basilicales por parte de las dos Lugartenencias de España de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén. El Lugarteniente de España Oriental, subió al ambóm y dijo lo siguiente:

Lugarteniente de España Occidental

Reverendísimo Padre, las dos Lugartenencias de España de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén, se honran de participar en esa solemne Celebración Eucarística de Acción de Gracias por el título de Basílica menor concedido a este Templo del Santo Sepulcro de Calatayud, sede de la Orden, y ofrecen a Cristo Resucitado las insignias propias de la dignidad basilical.

A continuación fue el Lugarteniente de España Occidental quien intervino para decir esto: El Tintinábulo, que, con el alegre sonido de la campana, anuncia a su alrededor la Buena Noticia de la presencia del Salvador, que por nosotros y por nuestra salvación se encarnó de María,la Virgen, padeció y fue sepultado, y al tercer día resucitó victorioso.

El Conopeo, (Umbela) que con vocación acogedora y protectora, símbolo de la harmoniosa construcción del templo que nos cobija, ampara a quienes se refugian bajo su sombra, nos acompaña en el camino y nos enseña el término de nuestra peregrinación, que no es otro que la Jerusalén celestial.

En la Liturgia Eucarística se cantó el Ave María. El celebrante rezó la Oración sobre las ofrendas.

En la Plegaria Eucarística escuchamos la Aclamación del Sanctus y del Benedictus, y como Cantos del Rito de la Comunión escuchamos Anima Christi (M. Frisina), y Coral Nº 6 de la Cantata 147 de Bach.

Foto de familia en el exterior

El celebrante rezó una oración después de la Comunión y escuchamos luego la Oración del Caballero y la Dama del Santo Sepulcro de Jerusalén, a la que dio lectura, en el ambóm, el Vicegobernador General de la Orden para Latinoamérica, Excmo. Sr. D. Enric Mas y López: Al dirigir esta Oración del Caballero y la Dama, como representante del Gobernador General, quiero transmitir su saludo, su felicitación y su unión en la plegaria. Señor, por tus cinco llagas que llevamos en nuestra insignia te pedimos: Danos la fuerza de amar a todos los hombres del mundo que Tu Padre ha creado, y sobre todo a nuestros enemigos. Libra nuestra mente y nuestro corazón del pecado, de la parcialidad, del egoísmo y de la vileza para ser dignos de Tu sacrificio.

Haz descender sobre nosotros, Caballeros y Damas del Santo Sepulcro, Tu Espíritu, para que nos haga convencidos y sinceros embajadores de paz y de amor entre nuestros hermanos y, particularmente, entre los que piensan que no creen en Tí. Danos la Fe para afrontar todos los dolores de la vida cotidiana y para merecer un día estar humildemente, pero sin temor, en Tu presencia.

Se realizaron los ritos de conclusión y, después de la bendición impartida por el celebrante, el órgano y coro interpretaron el Te Deum, cantado por el Diácono, al término del cual el Maestro de Ceremonias dirigió la procesión de salida de la iglesia mientras se cantaba el Christus Vincit. Ya en el exterior se tomaron varias fotografías de grupo y de nuevo, en procesión, la comitiva retornó al Aula Cultural San Benito, donde los miembros de la Orden se revistieron con indumentaria propia de celebración social. Celebración consistente en una comida de hermandad que realizamos en dos escenarios distintos, debido al elevado número de asistentes y a las exigencias impuestas por los protocolos sanitarios del momento. Unas personas comieron en el Restaurante Monasterio Benedictino y otras lo hicimos en el Mesón La Dolores, todos rodeados de un excelente clima de relación fraterna, propicio para estrechar lazos de amistad, que se prolongó hasta bien entrada la tarde.

Finalizó así una maravillosa jornada plena de religiosidad, de tradición y de fe. Una jornada histórica para la Diócesis de Calatayud y también para la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén, con motivo de la Proclamación Solemne como Basílica menor de la Real Colegiata del Santo Sepulcro de Calatayud.

A nosotros, desde estas sencillas líneas de los Reales Tercios de España, únicamente nos resta felicitar a cuantos intervinieron en la impecable organización de los actos y agradecer a la Presidencia de la Sección de Aragón, de la Lugartenencia de España Oriental, en la persona del Ilmo. Sr. D. Carlos de Corbera y Tobeña, su gentileza al invitarnos a estos actos que les hemos relatado y que permanecerán siempre en nuestro recuerdo.

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